Las estrechas vinculaciones ideológicas e incluso personales entre la presidencia francesa de François Hollande y la masonería no son ningún secreto. Y uno de los ministros del gobierno de Jean-Marc Ayrault que fue con certeza masón es el barcelonés Manuel Valls, quien se habría iniciado en 1988 para supuestamente alejarse de las logias en 1996. Un tercio de los miembros del ejecutivo galo tienen, han tenido o disimulan vinculaciones francmasónicas.


Por si cupiese alguna duda, Valls se reunió el 30 de enero con cuatro obediencias masónicas: el Gran Oriente de Francia, la Gran Logia Nacional Francesa, la Gran Logia Femenina de Francia y la Gran Logia de la Alianza Masónica Francesa. Faltaron sorprendentemente, porque estaban invitadas, la Gran Logia de Francia y la Federación Francesa del Derecho Humano.

Si por algo ha destacado hasta ahora el ministro del Interior es por la desproporcionada represión policial a las manifestaciones por la familia y contra el matrimonio homosexual, hasta extremos de abierta violación de la libertad de expresión. Valls fue director de comunicación de la campaña presidencial de Hollande.

Por eso no sorprende que, según desvela François Koch en el blog sobre masonería que mantiene en L´Express, durante la sesión Valls exhortase a los masones a luchar contra la "extrema derecha": un concepto que para los palacios del Elíseo y de Matignon engloba cualquier opositor sustancial a sus políticas y se aplica por igual al cómico antisemita de origen camerunés Dieudonné que a los veilleurs católicos que mantienen desde hace meses periódicas vigilias de oración por la familia y, ahora, contra el aborto.


Además, Valls -comenta Koch- "subrayó el papel positivo de la masonería en la construcción de la República francesa". Hollande ha manifestado reiteradamente que uno de los objetivos de su quinquenio presidencial -el cual, a juzgar por su pésima valoración en las encuestas, la peor en la serie histórica, no tendrá continuidad- es la profundización en el laicismo.

En un discurso "muy republicano", pues, "el término laicidad fue utilizado con abundancia" durante el discurso de Valls a los masones, y eso a pesar de que la sociedad francesa es una de las más descristianizadas del Europa.


Entre los 35 masones presentes, responsables de las logias citadas, no estaba el Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, Daniel Keller, quien se encontraba dando una conferencia en Brignoles sobre por qué un masón no puede pertenecer al Front National de Marine Le Pen.

Sí estaba, sin embargo, Yvette Roudy, veterana socialista que fue ministra de Derechos de la Mujer con Laurent Fabius, durante la primera presidencia de François Mitterrand.