Ha muerto con 92 años, tras casi 70 años de sacerdocio y 58 como misionero en Madagascar el sacerdote italiano Pietro Ganapini, que en las últimas décadas, apoyado por una red de amigos (la AMGA, Asociación de Amigos de Don Ganapini) impulsó la construcción de un centenar de escuelas de escolarización básica en este pobrísimo país africano.

En 1961 leyó la encíclica Fidei Domnum que animaba a los sacerdotes diocesanos a ir como misioneros a países lejanos, y así desembarcó en Madagascar. Era el primero en marchar como sacerdote "fidei donum" desde su región italiana de Reggio Emilia. Su ejemplo motivaría a muchos más.

"Desde 1961 vivió continuamente en Madagascar donde fue enviado por voluntad del obispo Beniamino Socche. Todavía no existía el proyecto misionero que luego se manifestaría y articularía en los años posteriores al concilio”, escribe el actual obispo de Reggio Emilia, Massimo Camisasca.

El obispo recuerda: “Las escuelas que creó y dirigió son hoy un eje fundamental del débil sistema educativo del país. Las más de cien centros escolares que, con la ayuda de los amigos de Pietro Ganapini, ha fundado en los últimos años, son el signo de una percepción incansable y lúcida del valor de la educación para el presente y el futuro de una Iglesia y de una nación. Don Pietro nos dio el testimonio de una vida misionera al servicio de los pobres, sin ninguna sombra de reducción sociológica o ideológica. Él era sencillamente un cristiano”.

Murió a las 4 de la mañana del martes 30 de junio, justo cuando cumplía 92 años. Estaba a punto de alcanzar sus 70 años como sacerdote. Será enterrado en Madagascar.

Escuelas que han educado a miles de niños pobres

Deja a miles y miles de personas que han aprendido a leer y a hacer cuentas en sus escuelas. Por lo general se trataba de estructuras muy simples pero sólidas y de buena calidad, de unos 120 metros cuadrados divididos en 3 aulas que pueden ocupar unos 50 estudiantes. Por lo general las familias de los alumnos ayudan en la construcción del edificio, su mantenimiento y la alimentación de los niños, pero los Amigos de Don Ganapini están detrás apoyando para que educar y alimentar a miles de niños pobrísimos cada año. También construyó una escuela secundaria.

Muchos lo recordarán por su sonrisa, su hospitalidad, sentido de la amistad, atención a los pequeños y amor a la música.

Madagascar tiene unos 26 millones de habitantes, con una edad media jovencísima, de 19 años (España tiene una edad media de 45 años). El país está lleno de niños pobres y abrir escuelas que den clases, comida y seguridad es una necesidad imperiosa.

Un 40% de los habitantes de Madagascar son cristianos, repartidos a partes iguales entre católicos y protestantes. La mayoría de la población sigue practicando la religión animista tradicional.

Un vídeo en italiano explica la labor del padre Ganapini y sus escuelas