Con la llegada de los cardenales Michael Czerny y Konrad Krajewski a Budapest (Hungría) y Lviv (Ucrania) respectivamente el pasado 8 de marzo quedaba inaugurada la misión de paz organizada por el Vaticano de cara al conflicto entre Rusia y Ucrania.

Poco después de que el limosnero papal, el cardenal Krajewski, visitase a un grupo de refugiados en la ciudad fronteriza ucraniana, el prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral anunciaba su llegada a Budapest y escribía sobre las claves que definirán su viaje "de oración, profecía y denuncia" en la revista italiana Aggiornamenti Sociali.

En su artículo, Czerny anunciaba su misión de "llevar la presencia y la cercanía del Papa y de todo el pueblo cristiano a aquellos que sufren", siguiendo el anuncio de Francisco de este 6 de marzo, en el que afirmó que la Iglesia "está dispuesta a todo" en el servicio a la paz. "Mi misión en Ucrania es un signo de esta voluntad y mi tarea", menciona el cardenal.

Pese a que "parezca débil", el prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral situó la "presencia y cercanía" como un elemento fundamental del viaje, elementos comparables a "la forma en que Dios ha escogido para entrar en la historia del mundo".

El cardenal recordó el crucifijo trasladado desde Lviv hasta un bunker para protegerlo de la guerra y demostró su cercanía con la multitud de personas escondidas "en búnkeres, sótanos y refugios", donde muchos dirigen sus oraciones al Señor crucificado.

El cardenal Czerny, tras su llegada a la estación de Budapest-Keleti.

Un viaje "de oración y denuncia"

Por esta razón, añadió que el suyo "será un viaje de oración", convencido de que "estas personas comparten su cercanía con Dios con aquellos que se encuentran con ellos, con aquellos que quieren vivir el sacramento de la presencia, llevando la palabra del Evangelio y un apoyo concreto". 

Por último, el cardenal checo afirmó que su viaje sería también "de denuncia" frente a "la trata de personas y el tráfico de migrantes" que comenzaron pocos días después de las migraciones de población refugiada. "Prestaremos gran atención a esta cuestión, así como a la marginación y rechazo que sufren los africanos y asiáticos" residentes en Ucrania.

“Se trata de una cuestión difícil de abordar en un momento tan tenso, pero extremadamente urgente. Todos somos hijos de un mismo Padre y la fraternidad no conoce fronteras: este es el sentido del abrazo del Papa y de la Iglesia que llevo para todos los que vaya a encontrar”, subraya Czerny en su artículo.

Puedes leer aquí el artículo completo del cardenal Czerny.