Ebele Okoye, farmaceútica de Nigeria, acaba de recibir en Madrid el premio Harambee 2018 a la Promoción e igualdad de la mujer africana, de manos de la presidenta de honor de la ONG, Teresa de Borbón dos Sicilias, con el patrocinio de los Laboratorios René Furterer.

Desde 2005 la ONG Women’s Board desarrolla el programa AMAD, que dirige Okole, en el que se fomenta “una cultura integral de educación y trabajo con el fin de que  mujeres capaces y bien preparadas puedan desempeñar un papel decisivo en el desarrollo nacional”.

Okoye explica que se trata de “una formación teórica y práctica dentro de las comunidades rurales nigerianas que incluye objetivos muy variados pero con el mismo fin educativo: alfabetización, actividades artesanales,  capacitación empresarial mediante microcréditos, servicios médicos y dentales, compra de maquinaria y herramientas para procesar la yuca, etc. Desde que se inició este programa más de 4.000 mujeres y niños se han beneficiado del mismo”.


En estos días pasados en España buscando fondos, además de comprobar una gran generosidad,  ha pedido “a las mujeres que me escuchan que no se olviden de otras mujeres que no tienen los mismos derechos porque no han tenido las mismas oportunidades”.

Esta farmacéutica, formada en Europa e hija de un profesor universitario, defiende que “educando a una mujer se educa a toda la familia y con las familias a todo el país”. “Las mujeres son un camino seguro hacia el progreso sostenible en la sociedad, pero necesitan la educación que les permita asumir funciones de liderazgo”, dice. “Esto no es fácil en Nigeria, donde las jóvenes abandonan la escuela con demasiada frecuencia”, apunta Okoye.

En un castellano envidiable, Okoye explica cómo la dinamización actúa en las estudiantes que llevan a cabo tareas de voluntariado, como experiencia universal positiva que supone dedicar tiempo en ayudar a los demás. Dice que “hay mucho impacto en las universitarias que trabajan con nosotros. A veces me llaman para preguntarme qué pueden hacer o cómo pueden ayudar. La mujer nigeriana vive muy sometida y no es consciente de su capacidad de liderazgo ni de su responsabilidad social. Por eso, las universitarias pueden ayudar a provocar un cambio positivo”.


“En mi opinión, pienso que el reto es la educación. Es el pasaporte para tener más recursos y ganarse la vida, teniendo acceso al desarrollo. Hay que comparar las zonas urbanas con las rurales, porque las mujeres de la ciudad tienen muchos más recursos y más educación, y esto se nota. Otro elemento clave es la pobreza: hay muchas más mujeres que hombres viviendo bajo el umbral de pobreza en Nigeria, se dice que son el doble. También se nota en la vida pública: hay muy pocas mujeres en puestos de responsabilidad. Estos son algunos de los retos que tenemos en Nigeria”.

Ebele Okoye cuenta que tras dos semanas en España, ha visto que las mujeres tienen derechos que en África no tienen. “Allí nos preocupa qué comer hoy, cómo sobrevivir. Veo que tenemos mucho por hacer, por conseguir, y sólo se logrará con educación”.