El jueves 26 de enero, una delegación presidida por el patriarca Louis Raphael I Sako, cabeza de la Iglesia Católica caldea, ha visitado la zona de la Llanura de Nínive recientemente recuperada por el ejército gubernamental de Iraq a los terroristas de ISIS. En Telkaif, en la iglesia del Sagrado Corazón, según informa la Agencia Fides, el patriarca caldeo ha dirigido un momento de oración para invocar el don de la paz en toda la región y el rápido retorno de los refugiados a sus hogares.
 
El patriarca caldeo refiere que se han creado comités y se han asignado los primeros fondos -puestos a disposición por el Patriarcado caldeo y las diócesis caldeas de Iraq- por un total de casi 500 millones de dinares iraquíes (equivalentes a más de 380 mil euros), para acelerar la reconstrucción de casas e iglesias dañadas o destruidas durante los años de la ocupación yihadista.
 
En un mensaje emitido ayer por los medios del Patriarcado, se apela a la generosidad de las parroquias y comunidades caldeas repartidas por todo el mundo para que se hagan cargo de las ayudas para financiar la reconstrucción y rehabilitación de las zonas liberadas en la Llanura de Nínive.
 
Según los datos proporcionados por el mismo Patriarcado, y recibidos en la Agencia Fides, las primeras encuestas han demostrado que Batnaya es la ciudad más devastada durante la ocupación yihadista, y luego durante los enfrentamientos que llevaron a la expulsión de las milicias del califato. Otras ciudades, como Tesqopa y la misma Telkaif, han sufrido menos daños.
 
Precisamente en Telkaif, las tropas del gobierno, cuando recuperaron el control de la ciudad, se encontraron con una mujer cristiana de 60 años, Georgette Hanna, que en agosto de 2014 no pudo escapar junto con los otros miembros su familia, y desde entonces se había refugiado en una familia de vecinos musulmanes, que todo este tiempo se han preocupado de ella, tendiéndola oculta en su casa.