Este 26 de diciembre, día de San Esteban, se ha difundido un vídeo en el que habla en inglés -al parecer leyendo un texto preparado- el sacerdote salesiano Tom Uzhunnalil, misionero de la India secuestrado en Yemen hace 9 meses por un comando que se considera de ideología yihadista. 

Con un rostro pálido y consumido, el padre Tom asegura en inglés que tiene “necesidad de atención médica hospitalaria” y que sus raptores en reiteradas oportunidades han intentado contactar al gobierno indio, al presidente y al Primer Ministro, pero que ha sido “en vano” y que “no se ha hecho nada” para su liberación. 

Al parecer, los captores quieren un rescate o llegar a algún otro tipo de acuerdo y usan al sacerdote para presionar a las autoridades indias.

El padre Tom cuenta que “han transcurrido varios meses” desde el día del secuestro, y que “mis raptores han contactado al gobierno indio en varias oportunidades” en un intento de llegar a un acuerdo “para mi liberación”. 

El ministerio indio de Relaciones Exteriores, al difundirse el vídeo, ha explicado que se están efectuando contactos regulares con las autoridades locales de Yemen para lograr la liberación del sacerdote.


El gobierno de Delhi recordó la difícil situación actual de Yemen, donde aún hoy sigue vigente un sangriento conflicto y no hay una “autoridad central” a la cual dirigirse. “Estamos en contacto con algunas naciones de la región –aclaró Vikas Swarup, portavoz del ministerio-, en particular, con Arabia Saudita, y las autoridades locales. Los esfuerzos continúan en este sentido”.

Tom Uzhunnalil fue capturado el 4 de marzo durante el sangriento asalto a un hogar para enfermos y ancianos gestionado por las misioneras de la Caridad y ubicado en Adén, en el sur de Yemen, durante el que mataron a 16 personas, incluyendo 4 religiosas de la orden de la Madre Teresa. 

En el mensaje difundido ahora en la web, el padre Tom afirma, casi seguramente por dictado de sus captores: “Si fuera un sacerdote europeo, habrían tomado el caso con mayor seriedad. Pero soy indio. Quizás no valgo tanto”. 

Esperando quizá obtener financiación de la Santa Sede o que la diplomacia vaticana haga pagar un rescate a la India, los captores hacen decir al sacerdote:
 “Queridísimo Papa Francisco, queridísimo Santo Padre, como padre, le ruego ocuparse de mi vida. Estoy muy deprimido. Mi salud se está deteriorando”.

No hay forma de saber cuándo fue realmente filmado el vídeo.