Hace 30 años, el sacerdote dominico Godfrey Nzamujo, un nigeriano que había sido profesor universitario en Estados Unidos, de vuelta a África puso en marcha en Porto-Novo, Benín, un proyecto de formación agrícola para jóvenes que ha transformado miles de vidas y se ha extendido por otros países: el Centro Songhai (songhai.org).

A inicios de los ochenta, las imágenes del hambre en África impactaban en los hogares del Primer Mundo a través de la televisión. Godfrey Nzamujo, nigeriano, doctor en microbiología, era entonces profesor en una Universidad norteamericana.

Ayudado por otros africanos y amigos de África, que compartían su visión de devolver al continente su dignidad, quiso crear un centro que promocionase el trabajo agrícola como algo noble y transformador (en muchas culturas africanas la agricultura es poco apreciada, y sólo se aprecia la ganadería, la pesca o el comercio). 

La clave, explica la agencia misionera OMPress, estaría en formar jóvenes emprendedores, con una formación sólida en lo técnico y en valores.  A través de la preparación de jóvenes emprendedores, no sólo a nivel técnico sino también a nivel de valores.

Así nació el Centro Songhai en Ouando, un barrio de la ciudad de Porto-Novo. "Songhai" era el nombre de un poderoso imperio de África occidental que floreció en el siglo XV. El padre Godfary esperaba que irradiara una vuelta a los valores de la comunidad, la disciplina, la solidaridad y la creatividad.

Seis años después de su creación, el Centro Songhai de Porto-Novo exportó su fórmula a otras ciudades y abrió un centro en Lokossa-Kinwédji en 1993; dos en Parakou y Savalou, en 1999; en Amukpe, Nigeria, en el 2002; y entre 2011 y 2012, también en Nigeria, en Enugu, Lagos, Katsina, Cross River y Ebonyi. 



La formación de técnicos agricultores iba acompañada de la creación de la red de granjas Songhai, que nacieron en 1993, siempre en relación con los nuevos técnicos. La visión del padre Nzamujo ha recibido el respaldo de programas de la ONU, además de que estos centros son reconocidos, por esta misma organización, como Centros Regionales de Excelencia para África.

Hoy, aquel primer centro de Ouando ocupa 22 hectáreas, es la sede “madre” y además un lugar de experimentación agrícola. En las celebraciones de estos 30 años de dedicación a los africanos y a la fecunda tierra de África estuvieron presentes el superior de los dominicos, el padre Bruno Cadore, además de muchos otros religiosos, amigos e invitados. El mismo padre Nzamujo les hizo de guía en una visita a las instalaciones del centro. 

Les mostró todo un sistema agro-ecológico integrado: talleres para maquinaría agrícola, para el procesado de alimentos, para alimento de los animales, de ganadería, horticultura, piscicultura, producción de bioenergía, de agua potable…

En una conferencia del padre Bruno Cadore, el 86º sucesor de aquel hijo de labradores castellanos que fue Santo Domingo de Guzmán, recordó a los presentes cómo cada persona es portadora de dignidad, y todos somos herederos de la tierra. Animó por ello a un compromiso por el desarrollo, que aúne economía y humanismo, un compromiso que encarnan los centros Songhai.