En un análisis en la agencia misionera AsiaNews, firmado por Wang Zhicheng, se ofrecen algunas estimaciones del número de personas que entran en la Iglesia Católica cada año. Son cálculos muy genéricos, pero la agencia establece que hay unos 100.000 bautizos católicos de adultos cada año (en realidad, la Iglesia contabiliza así a todos los bautizos que no sean de bebés o niños pequeños).

De ellos, unos 20.000 se bautizan en la Vigilia Pascual o el día de Pascua. El resto se bautizan en Navidad, Pentecostés y también en la fiesta de la Asunción de la Virgen.

Esta cifra incluye a los que se bautizan en comunidades católicas clandestinas, no registradas, y a los que lo hacen en las parroquias católicas registradas en la Asociación Patriótica con la que el Gobierno comunista vigila a la Iglesia. No es infrecuente que haya fieles que a veces acudan indistintamente a ambos tipos de comunidades, o que se bautice en una pero frecuente la otra.

Dos ejemplos de celebración
En la catedral de Pekín, dedicada a la Inmaculada Concepción, esta Vigilia Pascual, el arzobispo José Li Shan bautizó más de 100 adultos, envueltos con un manto blanco y acompañados de sus padrinos y madrinas.

Hay casos de proporciones significativas, como el de una zona satélite de Shanghai que tiene un millón de habitantes. La parroquia allí tenía aproximadamente 100 fieles, pero esta noche de Pascua se bautizaron 27 personas. Parece poco en cifras absolutas, pero es una comunidad que de repente ha crecido en un 25%.

En Pascua también se bautizan muchos chinos en iglesias protestantes, y muchos más en las que son clandestinas (las llamadas "casas-iglesia" o "iglesias domésticas") que en las oficiales, controladas por el Partido mediante el llamado Movimiento de las Tres Autonomías.

Más cristianos que comunistas de carnet
Hay cálculos que ya estiman que los cristianos en China han superado los 100 millones: y eso no gusta al gobernante Partido Comunista Chino, que pese a ostentar todo el poder sólo cuenta con 85 millones de miembros con carnet del partido.

Muchos analistas describen que China vive una encrucijada: el Partido propone el materialismo filosófico del comunismo, mientras que en la vida cotidiana gana terreno el materialismo práctico del consumismo.

Ni una cosa ni otra llena el alma de millones de personas que buscan "algo más", algo superior a los "valores materiales". Los obispos hablan de "una gran sed de Dios". Mucha gente llega del campo a la ciudad y se siente sola y maltratada, como engranajes anónimos en una gran maquinaria. En un mundo materialista, el pobre no vale casi nada. Sin embargo, muchos aseguran que en las comunidades cristianas se sienten aceptados y acogidos, "como una persona con dignidad, con un valor que no depende de mi riqueza o mi pobreza", explicaba un recién bautizado a AsiaNews.

La Policía no molestó en Semana Santa
Este año la Policía no ha interrumpido las celebraciones de Pascua ni Semana Santa, aunque en las comunidades clandestinas han tendido a celebrarlas "sin el clamor de los cantos y en grupos pequeños".

En la región de Zhejiang, donde todavía se lleva a cabo una campaña para destruir las cruces y las iglesias, fue liberado el abogado Zhang Kai, un cristiano protestante que denunciaba la destrucción de templos y cruces. Al comentar sobre su detención durante seis meses, dijo: "Yo digo gracias a la policía de Wenzhou por haber cuidado de mí todo este tiempo".