Hace 6 meses no queríamos creerlo. Cuando estaban a punto de empezar las obras, todo se detuvo a causa de unas manos maliciosas. Hoy la construcción de la iglesia de los mártires para honrar la memoria de los 21 cristianos coptos degollados por el autoproclamado Estado Islámico (EI), el 15 de febrero de 2015, parece que está en marcha y sin incidente, según el Daily News egipcio.

La primera piedra de la iglesia dedicada “a los mártires de Libia” fue colocada el pasado 1 de abril, pero una serie de manifestaciones y de actos vandálicos contra el lugar y las familias de las víctimas había detenido la obra.

La construcción, que ha recibido el aval del presidente de la República, Abdel Fattah al-Sissi, en persona, tiene lugar en la localidad de El-Awar, adscrita al discrito de Samalout, a 25 kilómetros de Al-Minya, de donde procedían la mayoría de los coptos decapitados por los yihadistas. Le costará al estado egipcio –que está comprometido en el proyecto- el equivalente a 1 millón de euros en moneda egipcia.

Por decreto presidencial, también está previsto que las familias de las víctimas reciban una compensación económica y se beneficien de una pensión mensual.

“Fueron asesinados por el simple hecho de ser cristianos”, afirmó el Papa Francisco inmediatamente después del asesinato de los 21 coptos. La sangre de nuestros hermanos cristianos es un testimonio que grita. Que sean católicos, ortodoxos, coptos, luteranos, poco importa: ¡son cristianos! Y la sangre es la misma. Dar su sangre es dar testimonio de Cristo”.

Ese día, el presidente Abdel Fattah Al-Sissi decretó siete días de luto nacional, mientras los rumores de una intervención militar en Libia se multiplicaban.

El pasado 5 de octubre, una jornada de enfrentamientos sectarios conmocionó a la pequeña localidad de Samalut, ahora apodada como “la ciudad de los mártires”, hiriendo a diez coptos, mientras que varias tiendas y casas fueron atacadas y devastadas.