Eritrea, país africano de casi 6 millones de habitantes, es una dura dictadura, un país-prisión, con un partido único, sin libertades, militarizado, surgido de tres décadas de guerra, donde cada ciudadano sirve en el Ejército muchos años realizando todo tipo de tareas como esclavos. Y persigue a los cristianos, mientras los otros países del mundo se desentienden por entero de esta situación... aunque se quejan cuando miles de eritreos consiguen llegar a Europa, huyendo de esa tiranía.

Los cristianos son mayoría en el país. La religión de la población se divide así: 

58% Iglesia Ortodoxa copta de Eritrea
5% católicos (de rito eritreo o copto; son entre 120.000 y 160.000 católicos en total)
37% musulmanes suníes

Eritrea es un país único en la Iglesia Católica: el único país del mundo donde todos los católicos del lugar son de rito oriental, sin católicos de rito latino.

Como en un régimen comunista: cierran las escuelas y hospitales católicos

Ahora, el régimen eritreo se está dedicando a cerrar de forma brutal los hospitales y dispensarios católicos. Lo explica en Ayuda a la Iglesia Necesitada el sacerdote católico eritreo Mussie Zerai, de la diócesis de Asmara, que desde Roma ayuda a los escapan del país.

El padre Zerai, eritreo, habla desde Roma de lo que sucede
en un país cada vez más cerrado

«Las brutales acciones del gobierno de Eritrea tienen como objetivo privar a la Iglesia de todos los servicios que ofrece en el campo educativo y sanitario. Según él, nuestro trabajo debe quedar limitado a los templos». 

A mediados de junio, el ejército eritreo ocupó por la fuerza y cerró 21 hospitales y centros médicos de la Iglesia. Los pacientes fueron literalmente arrojados de la cama. Los militares destrozaron ventanas y puertas y presionaron a los empleados, según explica Zerai. La directora de un hospital del norte de Eritrea, una religiosa franciscana, fue incluso detenida por resistirse.

Sufren las personas necesitadas

Las más de 200.000 personas que son tratadas cada año en los centros médicos católicos sufren incluso más que el personal de la Iglesia. «La mayoría de los pacientes no eran católicos, sino cristianos ortodoxos, musulmanes y miembros de otras religiones. Los centros frecuentemente se encuentran en áreas remotas», dice el sacerdote.

En 2018 las autoridades ya cerraron ocho centros médicos católicos, pero la novedad este año es que ahora los cierran con brutalidad.

Los motivos no están claros. Observadores extranjeros sospechan que el gobierno del presidente Isaias Afewerki considera que la Iglesia, en su compromiso por el proceso de paz con Etiopía, ha adquirido demasiada confianza en sí misma.

Isaías Afewerki es el presidente de Eritrea, busca tener un control absoluto de todo...
y eso incluye apresar clérigos y confiscar hospitales

Para Zerai, la situación es clara: «El gobierno está obsesionado con controlar todo y a todos. Considera a la Iglesia católica como una amenaza porque estamos conectados internacionalmente y cuestionamos asuntos».

En un Estado de corte ateo sufren todas las religiones

En Eritrea el Islam no es religión oficial. Según explica Zerai, el país «tiene un carácter ateo; si fuera por el Gobierno, no habría ninguna religión. En definitiva, procede de la misma escuela que China».

El Gobierno ejerce una y otra vez presión sobre los obispos del país, donde hay cuatro diócesis católicas que han protestado por la ocupación de las clínicas. 

Una situación particularmente difícil es la de los fieles de las iglesias «libres», es decir, las no reconocidas por el Estado. Pero también el Patriarca de la Iglesia ortodoxa se encuentra en arresto domiciliario desde hace casi 15 años

Abuna Antonios es el Patriarca de 3 millones de eritreos ortodoxos... y lleva 14 años bajo arresto domiciliario bajo el régimen militarizado de Eritrea

Recientemente fueron detenidos cinco monjes ortodoxos, tres de ellos mayores de 70 años. Las denuncias de violaciones de los derechos humanos en Eritrea proceden de refugiados. A las organizaciones internacionales se les niega o se les dificulta enormemente la entrada en el país.

Ni Constitución ni Derechos fundamentales 

«La razón por la que cada vez más jóvenes eritreos se trasladan al extranjero es que Eritrea no es un Estado de Derecho», expone Zerai. Todavía hoy en día, el país carece de Constitución vigente. «Por este motivo, se puede detener sin motivo a personas en su propia casa. El servicio militar se ha convertido además en una esclavitud legalizada. A los jóvenes se les priva de tener una posibilidad de futuro», expone Zerai.

El intento de la comunidad internacional de ejercer presión sobre el gobierno de Eritrea en relación con la situación de los Derechos Humanos no ha prosperado hasta el momento. El país está prácticamente aislado. «Actualmente, los Estados intentan integrar más a Eritrea a nivel internacional, para conseguir así una apertura», ha expuesto el sacerdote. En octubre de 2018, el país fue elegido por la Asamblea General de las Naciones Unidas para formar parte del Consejo de Derechos Humanos.

Zerai afirma que, con persecución o sin ella, «la Iglesia católica continuará no solo su labor pastoral, sino también social. Ya lo dice la Biblia: la fe, sin las obras, no es nada. Privar a la Iglesia de su posibilidad de ejercer la caridad es como si se le amputara un brazo».

Desde 2016, la Fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada ha financiado en Eritrea 44 proyectos aportando fondos por casi 900.000 euros. Entre los proyectos se encuentran ayudas para la construcción de capillas y centros eclesiásticos, estipendios, automóviles para facilitar la movilidad de sacerdotes y ayudas a la subsistencia para religiosas.

Muchos años de guerra y régimen militarizado

Eritrea fue colonia italiana hasta la Segunda Guerra Mundial, después inglesa. En 1952 se federó con Etiopía y en los años 80 empezaron 3 décadas de guerra contra Etiopía. El mundo la consideró independiente en 1993. Entre 1997 y 2000 volvió a estar en guerra con Etiopía.

Este reportaje de France24 (en inglés) llama a Eritrea "la Corea del Norte" africana

Un reportaje (en inglés) sobre la misa eritrea que viven las comunidades católicas eritreas emigradas a EEUU