“He estado en contacto con nuestros párrocos y religiosos durante el curso del ataque”, dice a la agencia misionera Fides el capuchino maltés Emmanuel Barbara, obispo de Malindi y administrador apostólico de Mombasa, en cuya diócesis está la ciudad costera de Mpeketoni en Kenia (a un centenar de kilómetros de la frontera con Somalia), donde el domingo 15 de junio un comando armado sembró muerte y destrucción atacando la estación de policía local, los hoteles y otros edificios.

“En Mpeketoni hay tres parroquias y cuatro conventos de monjas. Un convento está situado en el centro de la ciudad, la zona atacada. Gracias a Dios, las hermanas no se han visto involucradas en el asalto. Yo les aconsejé apagar todas las luces y no moverse del convento”, dice el obispo Barbara.


Según la reconstrucción del obispo, “el ataque comenzó a las ocho y media de la tarde de ayer, cuando cerca de 50 guerrilleros llegaron al centro de Mpeketoni, atacando la comisaría, donde saquearon la armería y mataron a un policía. Luego destruyeron una antena de telefonía móvil, pero afortunadamente había otra más, por lo que pude estar en contacto con los sacerdotes y religiosas. Por último, los guerrilleros atacaron dos hoteles y pararon a los automovilistas y peatones, preguntándoles si eran musulmanes o cristianos. Si eran cristianos los mataban”.

“Por lo que sabemos, hasta ahora, las víctimas son 48, pero todavía no es un balance definitivo”, añade Mons. Barbara.

“Los refuerzos policiales llegaron una hora más tarde, cuando los asaltantes habían huido. Ahora los están buscando en el bosque. No se sabe ni de dónde venían. Algunos dicen que de la zona de Malindi, mientras que otros afirman que vienen de Somalia. Ningún grupo ha reivindicado hasta ahora la responsabilidad del ataque, pero el modus operandi es el de los Shabaab de Somalia. Todo estaba muy bien organizado, los comandos conocían el mapa de la ciudad y se dirigieron directos a las metas que tenía la intención de atacar”.

“Estamos muy preocupados, porque el ataque se produce en un momento de tensión entre el gobierno y la oposición. A nivel social, a pesar del crecimiento económico del país, la riqueza producida no llega a una buena parte de la población. Por ello les pido que oren por nosotros, porque los keniatas no se dejan llevar por la tentación del odio”, concluye el obispo Barbara, con más de 20 años de experiencia en el país.