El pasado 21 de mayo fue arrestado el obispo de Xinxiang, Joseph Zhang Weizhu, de 63 años, que ya había sido encarcelado en otras ocasiones. El día anterior, a primera hora de la tarde, cien policías de la provincia de Hebei rodearon y asaltaron una pequeña fábrica en Shaheqiao, propiedad de un católico de Hebei, que los católicos usan como seminario. Allí detuvieron a 4 sacerdotes profesores, a otros 3 sacerdotes que realizan labores pastorales y a 10 seminaristas que estudiaban allí. Después la policía confiscó todo tipo de objetos personales de profesores y seminaristas.

Estos católicos fueron trasladados a un lugar de confinamiento y sometidos a “sesiones políticas” por parte de las autoridades comunistas. Y además, el obispo no es reconocido por el gobierno chino.

Meses después se desconoce el paradero de monseñor Weizhu. Los otros sacerdotes y seminaristas ya fueron liberados, pero no así el prelado. Según cuenta Gaudium Press, de acuerdo a la versión oficial de los hechos, las autoridades comunistas habían invitado al obispo y sacerdotes “a tomar un té”.

Monseñor Zhang Weizhu y los sacerdotes detenidos se niegan a someterse al Partido Comunista Chino, como se desprende de los nuevos reglamentos sobre las actividades religiosas.

La comunidad católica de la jurisdicción del prelado detenido no deja de manifestar su preocupación. Ratifica que el obispo y los presbíteros fueron sometidos a las mencionadas “sesiones políticas”, eufemismo de lo que es verdaderamente sesiones forzadas de adoctrinamiento comunista.

La comunidad incluso ha compuesto una oración implorando la libertad de su prelado detenido, lo que en ese ambiente es también un acto de coraje: “Señor Dios nuestro, Padre de todos los pueblos, has elegido a tu siervo, el obispo Zhang Weizhu, para que sea el pastor de tu pueblo. Te pedimos que le concedas fuerza y coraje para afrontar las dificultades que se le presenten durante su ministerio; te pedimos que le des paz física e interior. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios y vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos”.