Finalizando el miércoles 13 de marzo, la madrileña catedral de la Almudena acogió la celebración de la Noche de los Testigos, una vigilia de testimonios y oración por los cristianos perseguidos en el mundo convocada por Ayuda a la Iglesia Necesitada.

En la jornada, presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, estuvieron presentes el sacerdote Patrick Anthony Akpabio, gran conocedor de la persecución a los cristianos en su Nigeria natal, y Luis Escalante, postulador de la causa de beatificación del sacerdote iraquí asesinado en 2007, Ragheed Ganni.

La respuesta a un islamista: "¿Cómo voy a cerrar la casa de Dios?"

Natural de la Llanura de Nínive, Ganni fue enviado a Roma en 1996 para ampliar sus estudios como seminarista, gracias a una beca apoyada por Ayuda a la Iglesia Necesitada. Una vez ordenado sacerdote decide volver a Irak en 2003, a pesar de los duros ataques contra la comunidad cristiana. Antes de ser asesinado junto a tres de los subdiáconos de la parroquia del Espíritu Santo de Mosul, fue increpado por uno de los terroristas que le había advertido de no abrir la iglesia, a lo que el sacerdote contestó: "¿Cómo voy a cerrar la casa de Dios?". En 2018 la Santa Sede concedió el "Nihil Obstat" para el comienzo de su proceso de canonización.

Ragheed Ganni, sacerdote católico iraquí martirizado por yihadistas. 

Tras relatar el testimonio de martirio, Escalante destacó cómo el sacerdote "quiso quedarse en su tierra, para servir a una Iglesia perseguida, con la conciencia de amor a Dios por unos cristianos que viven en minoría".

Por su parte, el sacerdote nigeriano Patrick Anthony Akpabio compartió su testimonio y fue el altavoz de los cristianos perseguidos en su país, con los que mantiene una estrecha relación. El sacerdote se dirigió a los asistentes detallando que “los ataques contra la vida humana y la libertad religiosa en Nigeria son terribles y por eso hay que darlos a conocer, para alentar vuestra fe contra la aridez y la indiferencia”.

La Iglesia de Nigeria vive uno de los momentos más dramáticos de su historia. En el norte del país la minoría cristiana sigue sufriendo los zarpazos del grupo terrorista Boko Haram, mientras que en el centro los pastores “fulani” siguen aumentando sus ataques.

La "misteriosa unidad" que surge del martirio

Tras escuchar a los testimonios, el cardenal José Cobo recordó a todos aquellos que "son perseguidos por el mero hecho de ser cristianos. Pasados los siglos, nuestra Iglesia sigue siendo de mártires, de brotes de esperanza y de una misteriosa unidad".

La persecución, dijo el cardenal, "genera una unidad que nos recuerda que no renuncian al amor concreto en medio de la necesidad. Algunos, con el lenguaje de la fe, son capaces de sacar el rostro del consuelo y de la paz en medio de la persecución".

Y aunque muchos lo silencien, "no podemos olvidarlos". Noches como esta, "de testigos, nos recuerdan que cuando un miembro sufre en el Cuerpo de Cristo los demás quedamos solidarizados con él y requiere de la atención especial del resto de los cristianos".

Para ello, "hay que tomar conciencia, crear vínculos de amor y dejarnos interpelar por ese dolor, sin caer en el victimismo, sino siendo conscientes de nuestra realidad y belleza de la fe", agregó.

Tras unos momentos de adoración al Santísimo, los fieles pudieron venerar varios objetos religiosos de Irak profanados por terroristas como símbolo de la persecución que a día de hoy enfrentan los cristianos perseguidos. El coro de jóvenes de la Archidiócesis de Madrid acompañó con su música el encuentro.

Durante la vigilia, José María Gallardo, director de la fundación pontificia ACN, ha recalcado que la entrega de estos hermanos en la fe “es conmovedora” y “damos gracias a Dios por la vida de tantos cristianos que deciden seguir a Cristo, aun en medio de dificultades extremas. Damos gracias al cardenal Cobo que nos ha abierto las puertas de su casa para invitar a tantas personas a rezar unidas por los cristianos perseguidos”.