El jueves 11 de octubre, un tribunal militar egipcio condenó a muerte a 17 acusados por los ataques contra iglesias coptas que provocaron 74 muertos, entre 2016 y 2017, en El Cairo. Según informa el diario francés La Croix, otras 19 personas fueron condenadas a cadena perpetua y otras 10 a penas de entre diez y quince años de prisión, por el mismo caso de atentados. Estos ataques fueron reivindicados por Daesh. Las investigaciones contra dos personas fallecidas durante el proceso han sido abandonadas.

Regreso a los hechos

El 11 de diciembre de 2016, un atentado suicida contra la Iglesia copta de San Pedro y San Pablo en El Cairo provocó 29 muertos. Además, el 9 de abril de 2017, en plena celebración del Domingo de Ramos, dos kamikazes de Daesh atacaron dos iglesias del norte de Egipto, en Tanta y en Alejandría, provocando 45 fallecidos.

Desde la destitución por el ejército del presidente islamista Mohamed Morsi en 2013, las autoridades se enfrentan a varios grupos extremistas, especialmente en el norte del Sinaí, escenario de una insurrección de Daesh.

El presidente, Abdelfatah al Sissi, instauró entonces el estado de emergencia, prolongado después en varias ocasiones.

Los coptos forman la comunidad cristiana más importante de Egipto, estimada en un 10% de la población. Sufren discriminaciones y son víctimas de ataques frecuentes de los extremistas.