El sacerdote Jean-Marc Fournier es ya considerado entre los parisinos como un auténtico héroe. Este capellán del Cuerpo de Bomberos de París que durante años sirvió como sacerdote castrense fue el que entre las llamas y acompañado de algunos bomberos entró en la catedral de Notre Dame para salvar las Hostias consagradas y algunas de las reliquias como la Corona de Espinas o la túnica de San Luis.

El rector de la catedral, Patrick Chauvet, informó que finalmente todas estas reliquias de incalculable valor para los cristianos pudieron ser salvadas de las llamas, y el padre Fournier tuvo que ver mucho en que esto se pudiera llevar a cabo.

"No mostró ningún temor"

Etienne Loraillere, editor de la televisión católica KTO, informó que el padre Fournier decidió arriesgar su vida y entrar en la catedral en llamas, cuya aguja y tejado se vinieron abajo, para rescatar las Sagradas Formas y la Corona de Espinas.

Fuentes de los servicios de emergencia, recoge la agencia France Press, aseguran que este capellán es un “héroe absoluto”.

“No mostró ningún temor en absoluto. Fue directamente a por las reliquias y se aseguró de ponerlas a salvo. Se ocupa de la vida y de la muerte todos los días, y no muestra miedo”, relataba esta fuente.

Este religioso, que supera la cincuentena, comenzó su ministerio sacerdotal en Alemania y luego se trasladó a Francia. En 2004 se unió a la Diócesis Castrense y estuvo durante siete años en misiones internacionales. Precisamente, en Afganistán estuvo involucrado en una emboscada en la que murieron diez soldados.

No es la primera vez que como capellán de bomberos tiene que estar en la primera línea durante un suceso en París. En 2015, recuerdan los medios franceses, el padre Fournier estuvo también en la Sala Bataclan justo tras el atentado terrorista islamista. En el lugar del ataque estuvo rezando y ayudando a las víctimas y a sus familiares.