Los obispos católicos de la Unión Europea, representados por la Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), han difundido una carta dirigida al presidente del Parlamento Europeo, David Maria Sassoli, que reprende con lenguaje firme a esta institución por su resolución pro-abortista del 26 de noviembre (accesible aquí). Es una resolución que:

- ataca a Polonia por sus leyes provida,
- mina el derecho a la objeción de conciencia sanitaria en toda Europa, cuando muchos sanitarios son hostigados
- desprecia el derecho a la vida del no nacido,
- ignora la violencia de las turbamultas abortistas en 2020 contra templos y lugares de culto en Polonia
- y viola los límites de las competencias de la Unión Europea.

La carta recuerda que la Iglesia Católica pide defender la vida del no nacido y apoyar a la embarazada en apuros.

Después recuerda que "ni la legislación de la Unión Europea, ni el Convenio Europeo de Derechos Humanos prevén un derecho al aborto". El aborto, recuerdan los obispos, es competencia exclusiva de cada Estado.

Los obispos señalan que la polémica resolución "parece impugnar el derecho fundamental a la objeción de conciencia, que deriva de la libertad de conciencia (Artículo 10.1 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea). Eso es especialmente preocupante, considerando que en el sector de la salud los objetores de conciencia están, en muchos casos, sujetos a discriminación. En nuestra opinión, tan injusta estigmatización no debe promoverse".

Al final de la carta, los obispos escriben: "notamos con amargura que en el texto no hay condena ni tan siquiera expresa solidaridad respecto a los inaceptables ataques a las iglesias y lugares de culto, que se dieron en Polonia en el contexto de las protestas relacionadas con esta ley".

Vídeo en el que los pro-aborto irrumpen en una iglesia e interrumpen el culto

Del PP, sólo 7 de 13 eurodiputados votaron en contra

La resolución proaborto del 26 de noviembre del Parlamento Europeo se aprobó con 455 votos a favor, 145 en contra y 71 abstenciones.

De los 13 eurodiputados del Partido Popular español, 7 votaron contra la resolución abortista (Pablo Arias Echeverría, Isabel Benjumea, José Manuel García-Margallo, Leopoldo López Gil, Gabriel Mato, Francisco Millán Mon y Juan Ignacio Zoido) y 5 se abstuvieron (Pilar del Castillo, Esteban González Pons, Antonio López-Istúriz White, Dolors Montserrat y Javier Zarzalejos). La decimotercera eurodiputada del PP, Rosa Estaràs, miembro de la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género, se ausentó.

Sin embargo, en el Partido Popular Europeo, la mayoría de diputados de distintos países votaron a favor de la resolución abortista: 97 a favor frente a 33 en contra y 34 abstenciones en el PPE.

Los 4 eurodiputados de Vox votaron en contra del discurso abortista (Mazaly Aguilar, Jorge Buxadé, Margarita de la Pisa Carrión y Hermann Tertsch), como hizo la mayoría de los diputados de su grupo Conservadores y Reformistas Europeos (ECR): 43 votos en contra, 17 abstenciones y tan solo 1 voto a favor, el de una eurodiputada eslovaca.

La carta de los obispos europeos tiene una significación no menor, ya que según el Eurobarómetro especial de 2018, un 44% de los habitantes de la Unión Europea se declaran católicos (225 millones de personas sobre un total de 513, incluyendo Reino Unido). Un 10% de ciudadanos de la Unión serían protestantes, otro 10% cristianos ortodoxos, un 9% ateos y un 17% serían agnósticos o no religiosos.

Los obispos se ofrecen a encontrarse con Sassoli, el Presidente del Europarlamento, para cualquier aclaración. No parece un imposible, ya que Sassoli es un socialista italiano pero se declara católico y se formó en organizaciones católicas en su juventud. 

El texto íntegro de la carta de los obispos en italiano está aquí en PDF.

ReL traduce la carta por completo a continuación:

***

David Maria SASSOLI
Presidente del Parlamento europeo
PHS 09B011
B- 1047 Bruselas

Bruselas, 22 febrero 2021

Honorable Presidente Sassoli,

Le escribimos respecto a la Resolución del Parlamento Europeo de 26 de noviembre 2020 sobre el derecho al aborto en Polonia. La Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) ha tomado nota, con preocupación, de algunos argumentos y puntos clave de esta Resolución.

Nos gustaría aprovechar esta oportunidad para enfatizar una vez más que la Iglesia Católica, que se esfuerza por apoyar a las mujeres en situaciones de la vida derivadas de embarazos difíciles o no deseados, exige la protección y el cuidado de toda la vida que empieza.

Toda persona humana está llamada a la vida por Dios y necesita protección, especialmente cuando es más vulnerable. Una protección y un cuidado especiales del niño, antes y después del nacimiento, se expresa también en las normas legales internacionales, por ejemplo, en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Debe darse todo el apoyo necesario a las mujeres en situaciones difíciles de la vida, como en el caso de embarazos no deseados o difíciles.

Desde un punto de vista legal, queremos enfatizar que ni la legislación de la Unión Europea, ni el Convenio Europeo de Derechos Humanos prevén un derecho al aborto. Este es un asunto de los sistemas legales de los Estados miembros.

Un principio fundamental de la Unión Europea es el principio de atribuciones, en sobre cuya base la Unión actúa exclusivamente dentro de los límites de las competencias que se le atribuyen por los Estados miembros en los Tratados, con el fin de alcanzar los objetivos establecidos en ellos (artículo 5.2 del Tratado de la Unión Europea).

El estricto cumplimiento de este principio es, a su vez, una exigencia del Estado de Derecho, uno de los valores fundamentales de la Unión, consagrado por el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea. Como señala justamente la Resolución del Parlamento, el respeto del Estado de derecho es fundamental para la funcionamiento de la Unión.

Dicho esto, el estado de derecho también requiere que se respete a los Estados miembros y las decisiones que toman en el ejercicio de sus competencias exclusivas.

La COMECE también está alarmada porque la resolución parece impugnar el derecho fundamental a la objeción de conciencia, que deriva de la libertad de conciencia (Artículo 10.1 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea).

Eso es especialmente preocupante, considerando que en el sector de la salud los objetores de conciencia están, en muchos casos, sujetos a discriminación. En nuestra opinión, tan injusta estigmatización no debe promoverse.

Es necesario considerar los derechos fundamentales, como la libertad de pensamiento, conciencia y religión, a la luz de su universalidad, inviolabilidad, inalienabilidad, indivisibilidad e interdependencia.

En cuanto al derecho a la objeción de conciencia, la Carta de la Unión Europea implica la necesidad de respetar las tradiciones constitucionales nacionales y el desarrollo de las legislaciones nacionales en la materia.

La resolución del Parlamento Europeo se refiere en varios pasajes al derecho a la igualdad de trato y no discriminación. En total respeto a esas disposiciones legales, nos preocupa que el principio de no discriminación pueda utilizarse para ampliar o difuminar los límites de las competencias de la Unión Europea.

Esto también infringiría el artículo 51.2 de la Carta de la Unión Europea, que establece claramente que la Carta no amplía el ámbito de aplicación del derecho de la UE más allá de las competencias de la Unión, ni introduce nuevas competencias o nuevas tareas para la propia Unión.

También notamos con amargura que en el texto no hay condena ni tan siquiera expresa solidaridad respecto a los inaceptables ataques a las iglesias y lugares de culto, que se dieron en Polonia en el contexto de las protestas relacionadas con esta ley.

Honorable presidente Sassoli, le informamos que estamos a su disposición para cualquier aclaración que pueda ser necesaria sobre este tema consideramos crucial, consciente de que la resolución tendrá un impacto muy negativo en la forma en que la Unión es percibida por los Estados miembros.

Con los más cordiales saludos,

el Comité permanente de la COMECE

S.Em. Jean-Claude cardenal Hollerich sj
Arzobispo de Luxemburgo, Presidente

S.E.R. Mons. Mariano Crociata
Obispo de Latina, Italia
Vicepresidente primero

S.E.R. Mons. Franz Josef Overbeck
Obispo de Essen, Alemania
Vicepresidente

S.E.R. Mons. Noel Treanor
Obispo de Down and Connor, Irlanda
Vicepresidente

S.E.R. Mons. Mgr Jan Vokal
Obispo de Hradec Králové, Rep. Checa
Vicepresidente

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