Los obispos italianos han cargado duramente contra el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, después de que este domingo excluyera la apertura de las iglesias en su anuncio de la desescalada del país en el que se permitirán posibles salidas y aperturas de algunas actividades.

En un comunicado publicado el domingo por la noche, la Conferencia Episcopal Italiana denunciaba que el decreto de reapertura gradual que comenzará el próximo lunes del afecta a la “libertad de culto” al seguir prohibiendo las misas públicas.

Siguiendo los consejos del comité técnico-científico que se ha encargado de elaborar el plan de desescalada, Conte decidió que no considera seguro permitir las ceremonias religiosas, pese a que sí permitirá la visita a familiares y otro tipo de actividades.

Términos contundentes de los obispos

"Los obispos italianos no pueden aceptar ver comprometido el ejercicio de la libertad de culto. Debería estar claro para todos que el compromiso de servir a los pobres, tan importante en esta emergencia, proviene de una fe que debe poder alimentarse de sus fuentes, en particular de la vida sacramental", denunció la Conferencia Episcopal Italiana tras la rueda de prensa de Conte.

El cardenal Bassetti es el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana

Por otro lado, la Conferencia Episcopal Italiana dejó claro que "la Iglesia aceptó, con sufrimiento y un sentido de responsabilidad, las limitaciones gubernamentales asumidas para afrontar la emergencia de salud", pero ahora, "cuando se reducen las limitaciones asumidas para enfrentar la pandemia, la Iglesia exige poder reanudar su acción pastoral".

Y añadía que "se recuerda a la Presidencia del Consejo y al Comité Técnico Científico el deber de distinguir entre su responsabilidad, dando indicaciones precisas de carácter sanitario, y la de la Iglesia, llamada a organizar la vida de la comunidad cristiana, de conformidad con las medidas preparadas, pero en la plenitud de su autonomía”.

División interna en el Gobierno italiano

Hasta ahora no se había producido una reacción tan contundente de los obispos italianos contra el Gobierno de Conte, que además está dividido ante esta medida que afecta a la Iglesia. Las dos ministras que pertenecen al partido Italia Viva de Matteo Renzi, la de Igualdad de oportunidades y Familia, Elena Bonetti, y de Agricultura, Teresa Bellanova, rechazaron lo que consideraron una "decisión incomprensible".

Por otro lado, tal y como recoge EFE, tras la el comunicado de los obispos, el Ejecutivo se vio obligado a emitir una nota de respuesta en el que se decía que "el primer ministro toma nota de la comunicación del CEI y confirma lo que ya había anticipado en la conferencia de prensa, que se estudiará un protocolo en los próximos días que permitirá la participación de fiel a las celebraciones litúrgicas en condiciones de máxima seguridad", pero sin citar fechas.