Hungría, país que durante décadas ha estado bajo el yugo de una dictadura comunista, lleva bastantes años perdiendo población ante la baja tasa de fertilidad, inferior a la ya de por sí media europea.

Concienciados de que se trata de un problema de primer orden a nivel nacional, el gobierno de Hungría creó un Ministerio de Asuntos de Familia, y está intentando potenciar en distintos ámbitos la defensa de la familia y el nacimiento de más niños. Para ello, dedican ya un 5% de su PIB. En una entrevista para el diario ABC, la ministra Katalin Novák explica en qué consisten sus políticas:


- Para nosotros es importante que no nos centremos solo en los individuos y sus fines personales, sino también en los intereses de la familia. Solamente así podemos formar naciones fuertes.


- Es muy difícil determinar la cantidad exacta porque no se calcula como tal, pero gastamos un 5% del PIB para apoyos y subvenciones a la familia. Es el doble de lo que se destina, de media, en los países de la OCDE. Apoyamos a las familias mediante muchas medidas: una parte de ellas son subvenciones; otra, servicios.


- Es un problema bastante antiguo en nuestro país. Desde hace tres décadas, la población húngara está disminuyendo. La tasa de fertilidad más baja que tuvimos fue de 1,23 hijos, frente al 1,5 que hay actualmente. Todavía es muy baja, por debajo de la media europea -que es de 1,58-, pero sí es un progreso.


- Es el único camino viable para sobrevivir como sociedad. No hay otra alternativa. Si seguimos así, que cada vez somos menos, vamos a tener naciones que, simplemente, desaparecerán. Es una situación donde el problema engloba a todos y hay que ser conscientes de que la clave para atajarlo está en manos de los jóvenes. Creo en la fuerza del ejemplo, en la que si las parejas ven a su alrededor que sus amigos no piensan en formar una familia, ellos tampoco lo harán. Y viceversa. Porque si ven que su entorno se llena de niños pequeños, surgirán las ganas de tenerlos.


- Es una de las causas por las que la fertilidad es tan baja y hay algo que resulta muy llamativo. Si realizamos un sondeo entre los jóvenes, la mayoría afirman que tienen la intención de casarse y tener al menos dos hijos. Por eso es importante motivar a las parejas a que decidan tener hijos antes o, incluso, durante los estudios universitarios.


- No voy a juzgar las políticas españolas, pero en Europa son cautos a la hora de tomar decisiones en temas de familias. Es un asunto muy ideologizado en los países europeos, por ello los políticos tienen miedo de ser atacados al decir que la familia es la base de la sociedad. En estos temas, no solo las subvenciones económicas son importantes, sino también la forma de ver la vida y la sociedad. Creo que los ciudadanos están a favor de las familias. Pero, mientras los políticos estén alejados de esta idea, los votantes no se sentirán representados por ellos.


- Las políticas «pro familia» no son un gasto, sino una inversión en el futuro. Además, es una necesidad económica. Por ejemplo, el sistema de pensiones. Si tenemos menos hijos, van a trabajar pocas personas y, por tanto, no contribuirán a este sistema, que colapsará.


- Hay un miedo generalizado de tener que elegir entre la familia y el trabajo. Es normal pensar así porque yo también lo hice. Además, como ministra, hay que pensar cómo ayudar a las decisiones personales de la gente, cómo garantizar el entorno adecuado para que cada uno tenga una decisión personal y organizar su vida como quiera. Y, sobre todo, es importante comprometerse a largo plazo.


- Pueden permanecer en casa hasta que el bebé cumpla los tres años, algo muy importante. En los seis primeros meses, reciben una cantidad de dinero mensual casi similar a su sueldo; hasta que cumpla los dos años, obtienen algo menos pero sigue siendo una cuantía buena y, para el tercer año, perciben una porción más baja, pero cuentan con un seguro social y una vinculación laboral garantizados. Si, por el contrario, la madre quiere volver al mundo laboral tras los primeros seis meses, recibirá, de igual manera, además del sueldo, la subvención económica hasta los tres años mencionados antes. Además, las empresas que tengan a madres trabajando en ellas, tendrán deducciones fiscales. Es decir, es más barato trabajar con una mujer que acaba de volver de su baja maternal que cualquier otro empleado.