El director general de Danone, Emmanuel Faber, de 52 años, se formó en la escuela de negocios parisina HEC (Hautes Études Commerciales [Estudios Comerciales Superiores]), una de las más prestigiosas del mundo. El pasado 10 de junio fue el encargado del discurso de graduación a los alumnos de la promoción 2016.


 
Faber sorprendió con unas palabras concisas (9 minutos), emotivas porque giraron en torno a su hermano esquizofrénico muerto hace cinco años y que fue un maestro de vida para él (y de quien recibía cada día un mensaje en el buzón de voz con el sonido del agua de un manantial de su pueblo), y sustanciosas porque reivindicó la justicia social como esencial para la economía, advirtió a los nuevos graduados contra las "enfermedades" de la gloria, el dinero y el poder y pareció invitarles a escuchar en su conciencia la voz de Dios, veladamente aludido como alguien que nos conoce y ama más que nosotros mismos.


El discurso gustó: escuchado con un silencio expectante, fue cerrado por una gran ovación del público.

El tono de su intervención recordaba inevitablemente muchos discursos del Papa Francisco, ya sea por la alusión a los muros, la referencia a los excluidos o la idea del liderazgo como servicio. Emmanuel Faber es católico practicante. Nacido en Grenoble, se integró en diversas actividades juveniles de la diócesis de Gap, pasó más de un verano en Delhi con las misioneras de la Caridad de la Madre Teresa y frecuenta los retiros espirituales.

Ya cuando era alumno en HEC era famoso por su ascetismo: no fumaba, comía poco, apenas bebía y en vez de salir por la noche los fines de semana se quedaba hasta tarde estudiando. Practicaba varios deportes como forma de descanso.

Faber entró en la compañía en 1997 y fue nombrado CEO a finales de 2014. Ha fomentado en Danone las políticas de responsabilidad social corporativa, acorde con su perspectiva social y humanista de la economía, plasmada en cuatro libros: Main basse sur la Cité (1992), contra la finanza mundial; Chrétiens: de l'audace pour la politique (2009), sobre el papel de los cristianos en la vida pública; Chemins de traverse: vivre l'économie autrement (2011), sobre su ideas para conciliar la economía con la ética; e Innover para la mobilisation des acteurs (2014), un informe sobre ayuda al desarrollo.

Hoy gana tres millones de euros al año pero se dice que todas sus primas y bonus los reparte en obras de caridad. Casado y con tres hijos, conduce un modesto Clio y siempre se le ve conducir un sencillo coche, no viste caro y pasa sus vacaciones en su pueblo, en los Altos Alpes, muy presentes en su discurso por la preciosa historia que contó sobre su hermano.

Aunque no ha participado directamente en política, fue uno de los grandes apoyos de la democristiana Christine Boutin, ministra de la Vivienda (2007-09) con François Fillon bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy y candidata presidencial en la primera vuelta de 2002. Les presentó el obispo de Fréjus-Toulon, Dominique Rey.