Por un inapelable 45% a 35%, el laborista Sadiq Khan, criado en los barrios musulmanes de Londres, derrotó al conservador Zac Goldsmith, de orígenes judíos, que pierde así para su partido la alcaldía que ha ocupado Boris Johnson desde 2008. La capital británica será gobernada a partir de ahora por una persona de religión islámica.

Hijo de inmigrantes paquistaníes, casado y con dos hijas, Sadiq Khan tiene 45 años y creció en el barrio de Earlsfield antes de mudarse a Tooting en una época en la que la tensión racial generaba problemas a diario.

Ahora se ha convertido en el primer alcalde musulmán de Londres, una ciudad en la que el 44% de sus habitantes pertenece a minorías étnicas. "Khan es un musulmán moderado secular. Aunque se identifica así mismo como musulmán, no es el musulmán de mezquitas con túnica blanca. Otros países aún no tienen esta generación de musulmanes que tenemos en Reino Unido. Aquí ya hay un perfil muy diferente de las generaciones que han nacido en el país. Son cada vez más los musulmanes seculares con importantes cargos en la vida política", explica Simon Hix, de la London School Economics, según recoge Celia Maza en La Razón.

Khan se afilió al Partido Laborista durante su adolescencia, luego estudió Derecho y trabajó en el bufete Louise Christian, vinculado a causas como los presos de Guantánamo o a favor del homosexualismo político.

Sadiq Khan mantiene las distancias con el islamismo radical: "No sólo hay que enseñar a tus hijos sobre los peligros de Internet relacionados con el acoso sexual, sino también hay que prepararles frente a la dimensión de la radicalización. Lo que transmiten los radicales es basura. No es verdad que no se pueda ser occidental y musulmán a la vez, no es cierto que los no musulmanes nos odien, es mentira que todos los problemas del mundo sean causados por la política exterior británica".

Sin embargo, su rival para la alcaldía le acusó durante la campaña de haber defendido durante su época de abogado a radicales como Azam Tamimi –quien con las publicaciones de la caricatura del profeta Mahoma dijo que "ardería el mundo"–, o Yusuf al-Qaradawi, quien apoyó los atentados suicidas de Hamás.