Emma Bonino, de 67 años, tiene cáncer. Durante mucho tiempo dio rostro a la política más radical de cierta izquierda italiana: activista pro-aborto, pro-divorcio, feminista extremista y anticlerical. Fue eurodiputada, ministra dos veces en el Gobierno italiano y hoy es senadora. En España adquirió cierta fama como Comisaria Europea defendiendo las flotas pesqueras de España y Portugal frente a Canadá en la llamada "guerra comercial del fletán" de 1995.

Sufre en estos momentos una dura lucha contra un cáncer de pulmón.

Y difundió una noticia peculiar: "Ayer por la tarde recibí una llamada tan inesperada como gratificante de Su Santidad el Papa; se puso al corriente de mi salud y me animó a ser fuerte", explicó con ese lenguaje cortés en Radio Radical, cuyos oyentes no suelen escuchar expresiones como "Su Santidad".

La veterana senadora, tras muchos años en política, sabe dosificar la información. Explicó, simplemente, que mantuvo con el Papa "una conversación afectuosa".

Por lo general, el Vaticano no informa de las llamadas telefónicas del Papa. El mundo las conoce sólo si el telefoneado decide contarlo... y nada impide que inventen detalles sobre su contenido. A veces se conocen las llamadas más tarde. En lo que a personalidades de la izquierda radical se refiere, se sabe que en 2014 el Santo Padre convenció a Marco Pannella, dirigente histórico del Partido Radical de que abandonase la huelga de hambre que realizaba en protesta por el estado de las prisiones en Italia.



Fotografía en Oggi de 1975

Emma Bonino se hizo famosa en 1975 con la fotografía publicada en "Oggi" en la que sostenía una pompa de bicicleta, supuestamente, colaborando en un aborto (no se aclara si fue real o era una puesta en escena) en una época en que era ilegal. Ella misma se incriminó como colaboradora en abortos ilegales.

Resultó absuelta en el juicio, y con fama suficiente como para ser elegida luego diputada. Abría camino así a la ley de aborto de 1978, que aún se mantiene y da cobertura legal a 120.000 abortos anuales en Italia, un país con una tasa de natalidad desastrosa, como la española.

En octubre de 1976, el periodista católico Cesare Cavalleri, en su revista mensual "Studi Cattolici" escribió que el ya mencionado Marco Pannella, Adele Faccio (directora de una clínica abortista) y Emma Bonino, como instigadores del aborto, eran "asesinos objetivamente" porque "los quien practica un aborto es un asesino y los autores intelectuales de los asesinos o sus obras se tiñen moralmente con el mismo delito".

Los mencionados decidieron querellarse y llevar el artículo a los tribunales de Milán, que en 1980 dictaminaron que esas expresiones no eran delito. Fue un precedente legal que se usó luego muchas veces y amparaban un lenguaje fuerte contra los abortistas en Italia.

El 12 de mayo de 2007, cuando miles y miles de católicos celebraron en las calles de Roma la fiesta pro-familia "Family Day", Emma Bonino acudió a la contramanifestación que organizaba la asociación laicista Coraggio Laico celebrando el aniversario del referendum a favor del divorcio en Italia (un tema que España nunca sometió a referendum).

Pero pasan los años y nunca es tarde para replantearse el sentido de nuestras vidas. El Papa, al lado de su teléfono, está siempre accesible.