En Italia se vive un auténtico «boom» de sectas, un fenómeno sin parangón con el resto de los países occidentales. Este país está considerado como uno de los más supersticiosos. Pero a menudo se da una «confusión entre fe y superstición, y se convierte en un punto débil para muchas personas, lo que es aprovechado por gurús, magos y charlatanes», según manifiesta a ABC el profesor Giovanni Panunzio, creador del Teléfono Antiplagio para luchar contra todo tipo de sectas y santones, que crecen en Italia como hongos.

Solamente las sectas satánicas llegan a 8.000, con más de 600.000 adeptos, cifras a las que hay que añadir «miles de nuevos cultos y formas de religiosidad ligadas a figuras carismáticas». La denuncia la hizo la revista oficial de la Policía italiana, «Poliziamoderna». «El fenómeno está cada vez más extendido», nos señala Giovanni Panunzio.

Lombardia y Piamonte, en el norte de Italia, Lazio en el centro, y Sicilia en el sur son las regiones donde el satanismo está más extendido, pero abunda en toda Italia. Solamente en la diócesis siciliana de Monreal se han robado hostias y objetos sagrados en cuatro iglesias en los últimos tres meses, que después son utilizados durante ceremonias y misas negras.

Sicilia, paraíso del diablo
Hay quien ha definido a Sicilia como el paraíso del diablo y la tierra de los exorcistas, teniendo en cuenta la extraordinaria concentración de curas exorcistas. La isla tiene, en efecto, el número más alto de sacerdotes oficialmente designados por los obispos para combatir el demonio: unos 100 exorcistas hay en toda Italia, 20 de ellos se encuentran en Sicilia.

El profesor Tullio Di Fiori, estudioso del fenómeno en Sicilia, comenta que las sectas del diablo aumentan y son más difíciles de controlarlas, porque son muy cerradas y, además, la tecnología ha complicado las cosas: «Los jefes de las sectas utilizan internet para organizar las ceremonias, creando blogs donde hablan mediante códigos con los adeptos y después los desactivan. Las sectas –añade- no son muy distintas de la Cosa Nostra, a la hora de la captación de miembros. Antes del rito de iniciación, el jefe se asegura que podrá fiarse de él. La mafia no tolera a los arrepentidos, y el mismo discurso vale para los gurús de las sectas». Según el criminólogo, Alfonso Terrana, «el joven que entra en una secta vive a menudo una situación familiar problemática. Para muchos, adorar al diablo es una forma de rebelarse contra el sistema».


Al margen del fenómeno de las sectas, cada año unos 13 millones de italianos, es decir, unas 35.000 personas al día, acuden a magos, santones y curanderos. Se trata de un negocio que mueve más de 6.000 millones de euros. Según el profesor Giovanni Panunzio, que estudia desde hace muchos años el fenómeno de lo oculto, las motivaciones que empujan a los ciudadanos a acudir a esos operadores de lo oculto son las siguientes: Sentimentales (52%), económicas (24 %), de salud (13 %), judiciales (6%) y petición de protección (5%). Esos operadores suelen cometer una serie de delitos: Engaño, ejercicio abusivo de la profesión médica, extorsión y violación de la «privacidad».

Sobre las causas del aumento, en los últimos tiempos, de los adictos a las sectas, el profesor Panunzio manifiesta a ABC: «Hay una crisis de valores y de relaciones humanas, con aumento de la soledad. Con la crisis económica, los santones, gurús, jefes de sectas y todo tipo de charlatanes prometen a sus víctimas resolver sus problemas. Internet ha ayudado mucho a extender el fenómeno». La edad media de las víctimas, según el profesor Giovanni Panunzio, es de 42 años. Las mujeres son mayoría (51 %), hombres (38 %) y adolescentes (11%). El fundador del Teléfono Antiplagio, nos explica algunos de los peligros más habituales que corren las víctimas: «El lavado de cerebro de los magos y jefes de sectas tiende en general a lograr dos objetivos: subyugar a la mujer, sobre la que, con la excusa de ayudarle, se ejerce abuso sexual; y explotar económicamente a las víctimas. Algunas terminan completamente arruinadas».