El choque de trenes que se temía que se produjera en el seno de la Iglesia Ortodoxa finalmente se ha producido. Este lunes el Patriarcado de Moscú anunció su decisión de romper de manera definitiva sus relaciones con el Patriarcado de Constantinopla después de que este último diera su visto bueno a la separación de la iglesia ucraniana independiente de Moscú.

Finalmente, la “Iglesia Ortodoxa Ucraniana  del Patriarcado de Kiev” del patriarca Filaret y cuya autocefalia ha sido reconocida por Constantinopla, y que quedará bajo su protección, tiene en Ucrania casi 2.000 parroquias, y entre el 30 y 40% de los ortodoxos del país. En total unos 13 millones de fieles, lo que supone un movimiento enorme de fieles.

Un cisma en la Iglesia Ortodoxa

Cabe recordar que hasta la fecha el patriarca de Constaninopla, bajo el que queda Kiev, tiene primacía de honor (primus inter pares) entre los jerarcas de las Iglesias ortodoxas: es una primacía meramente honorífica. Sin embargo, tiene jurisdicción directa sobre unos 3,5 millones de fieles. Pero la Iglesia Ortodoxa de Antioquia, que cuenta con 1,4 millones de fieles en Siria y Oriente Medio, se ha alineado con Moscú, que en este tiempo de persecución contra los cristianos en esta zona se han sentido muy respaldados por Rusia.

El patriarca Bartolomé, de Constantinopla, y el de Moscú, Kirill

Ante esta situación, el metropolitano Hilarión, jefe de Relaciones Exteriores de la Iglesia Ortodoxa de Rusia, anunció que en el Sínodo celebrado en Minsk se decidió “romper toda comunión eucarística con el Patriarcado de Constantinopla".

Según recoge la agencia EFE, el arzobispo metropolitano dijo que esta ha sido una "decisión obligada" y que el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Rusia no podía adoptar ninguna otra porque "a ello conducía toda la lógica de las últimas acciones del Patriarcado de Constantinopla".

La decisión de Constantinopla

El pasado día 11 el Sínodo de la Iglesia de Constantinopla anuló el "tomos" (decreto) que subordinaba la iglesia ucraniana a la rusa desde 1686 con el propósito de garantizar la autocefalia de la Iglesia de Ucrania.

También levantó el anatema que existía sobre Filaret, el líder de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, que fue excomulgado por Moscú por autoproclamar en su momento una iglesia independiente del Patriarcado ruso.

Nada más conocerse la decisión, Filaret adelantó que convocará un concilio para consumar la unificación de todos los ortodoxos ucranianos, estimados en más de 30 millones, bajo una sola iglesia con capital en Kiev. Estas decisiones del Patriarcado de Constantinopla, subrayó Hilarión, son "ilegales y canónicamente irrelevantes".

Filaret ya ha empezado a tomar medidas tras la decisión que tomó el Patriarcado de Constantinopla

Moscú no acepta estas decisiones

"La Iglesia ortodoxa rusa no acepta estas decisiones y no las va a acatar. El cisma sigue siendo el cisma y los líderes cismáticos siguen siendo líderes cismáticos. La Iglesia que reconoce y dialoga con los cismáticos se excluye ella misma del ámbito canónico", agregó.

El metropolitano señaló que el Patriarcado de Moscú confía en que el de Constantinopla revoque sus decisiones sobre Ucrania. "Esperamos que la razón se imponga y que el patriarca de Constantinopla modifique su actitud hacia la realidad eclesiástica existente", añadió.

Al mismo tiempo insistió en los ortodoxos rusos no reanudarán lazos con Constantinopla mientras estas "decisiones ilegales se mantengan en vigor". Los ortodoxos rusos consideran que el patriarca de Constantinopla, Bartolomé, es el líder de los ortodoxos, pero "no es como el papa romano", ya que la Iglesia ortodoxa no es como la católica, donde el pontífice "lo decide todo por sí solo".