La encuesta, realizada entre el diario francés La Croix y el Servicio Nacional para la Evangelización de los Jóvenes, ambos dependientes de los obispos galos, es limitada en cuanto a su ámbito (los jóvenes católicos de entre 16 y 30 años más movilizados, buena parte de los cuales acudirán a la JMJ de Madrid), pero muy representativa en él, pues constó de más de 3200 cuestionarios validados.

Y sus conclusiones son abrumadoras: conciben la religión de una forma eminentemente espiritual, y se muestran indiferentes ante los objetivos de la agenda eclesial progresista.

Cuando se les pregunta por lo que esperan de la Iglesia, por ejemplo, la respuesta más votada, el 47%, es que debe defender el lugar de la espiritualidad en la sociedad; el 44%, que debe defender la vida; el 39%, ayudar a los jóvenes a formarse y a comprender los textos fundacionales del cristianismo; y el 32% y el 30%, respectivamente, iniciarles en la vida espiritual y en la oración.

Las cuatro últimas opciones son justo las esenciales para el entorno progre: suavizar sus posiciones en materia sexual (16%), permitir el matrimonio de los sacerdotes (14%), ordenar mujeres (13%) y ser menos jerárquica (13%). Son prácticamente los puntos que un nutrido grupo de teólogos europeos de habla alemana planteó recientemente como inexcusables para el futuro de la Iglesia.

Otros datos interesantes que ofrece la encuesta son, por ejemplo, que el 88% de los jóvenes ha recibido la fe en su familia. Cuando les preguntan qué significa para ellos ser católicos, las respuestas más frecuentes, con el 15%, son "estar bautizado" y "rezar, pensar en Dios"; y mientras el 10% responde "vivir el ideal del Evangelio", sólo el 4% elige "comprometerse con los movimientos humanitarios o de derechos humanos".

Y no porque ellos mismos no sean comprometidos: el 57% tiene al menos un compromiso con la Iglesia, y para el 42% vivir la fe en su entorno es "difícil". El 79% consideran esencial, muy importante o importante la vida parroquial y el 95% la misa, y para una amplia mayoría (62%) la figura religiosa de referencia en sus vidas es un sacerdote.

Como resume este domingo La Croix, se trata de una generación "que se define por su vinculación a la espiritualidad y a los sacramentos, más que a un conjunto de valores morales".