En Alba de Tormes (Salamanca, España) se está celebrando el Año Jubilar Teresiano, que finalizará el próximo 15 de octubre del 2018. Ya estamos en su ecuador y se multiplican las visitas a esta villa salmantina tanto para conseguir una indulgencia plenaria como por su gran interés religioso-histórico-artístico



Así lo explicó a ReL el padre carmelita descalzo Miguel Ángel González, nuevo prior del convento de San Juan de la Cruz en Alba de Tormes.


El padre Miguel Ángel González es el prior de los carmelitas de Alba de Tormes.

Situada a 20 km de la ciudad renacentista y universitaria de Salamanca y a unos 80 km de la ciudad de Ávila, esta antigua villa medieval fue cabeza de los estados ducales de la poderosa familia de los Álvarez de Toledo (Duques de Alba).


Pasamos 24 horas en este convento fundado en 1571 por Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz (quien trabajo en él como peón albañil) y donde 11 años después moriría la mística andariega, por lo que Alba de Tormes transformó en un lugar teresiano privilegiado pues, además del sepulcro, se pueden venerar las reliquias mayores (corazón y brazo izquierdo de Santa Teresa).


 
¿Pero qué se le había perdido a la gran santa española en esta pequeña villa castellana? Familia, amigos y mecenas. De todo y por su orden: aquí vivían su hermana Juana de Ahumada y su esposo, Juan de Ovalle, con sus hijos; también los Duques de Alba, siendo la duquesa una gran amiga de la santa; y, gracias a esta amistad, será el contador del duque junto a su esposa, Francisco Velázquez y Teresa de Layz, matrimonio sin hijos, quienes decidan donar sus bienes a Teresa de Jesús para que funde allí mismo un convento. Dicho y hecho, que ¡menuda santa ejecutiva era Teresa de Jesús!


Monasterio de la Anunciación de Nuestra Señora, de las carmelitas descalzas de Alba de Tormes.

Y a este mismo convento llegó Teresa, a la vuelta de la fundación de Burgos, en septiembre de 1582. Su intención era regresar a Ávila, pero en Medina del Campo tuvo que cambiar su rumbo hacia la villa del Tormes, donde la requerían los duques de Alba para con su santa presencia mejorar el parto de su nuera, ya que el niño venía mal.

Llegó a la villa, muy enferma, en la tarde del 20 de septiembre, y sus fuerzas fueron mermando. Consciente de que llegaba el final, pidió el Viático, y lo recibió con estas palabras: “¡Oh Señor mío y Esposo mío, ya es llegada la hora deseada! ¡Tiempo es ya que nos veamos, Señor mío!...”


Sala de Santa Teresa, en el convento de la Anunciación.

Murió el 4 de octubre de 1582 a las 9 de la noche y fue enterrada al día siguiente, en la misma ventana del coro bajo, entre las dos rejas que daban al altar mayor. Más tarde el sepulcro se fue dignificando cada vez más, hasta que se amplió la iglesia en el 1670 y se puso el sepulcro dentro del retablo mayor.


Pero el interés no viene únicamente por ganar una indulgencia plenaria o por visitar un espléndido complejo religioso-artístico perfectamente conservado. Por si fuera poco en el 2014 se inauguró el Carmus (Museo Carmelitano Teresa de Jesús en Alba de Tormes), un edificio de nueva planta que alberga una imponente colección de arte sacro que ha estado guardado en clausura hasta ese año.


 
Nuestra propuesta de plan de día:
 
12:0013:00: confesiones en la iglesia de la Anunciación durante todo el año jubilar.
 
13:00: Misa del Peregrino en la misma iglesia de la Anunciación.
 
16:0019:00: visita al Carmus.


La ampliación del Carmus (Museo Carmelitano) fue inaugurada en 2014 como forma de potenciar el atractivo cultural y artístico de Alba de Tormes.
 
19:00: rezo de Vísperas.
 
Las madres carmelitas cuentan con La Casa de Oración, una pequeña hospedería junto a la iglesia de la Anunciación con capacidad de hasta 15 personas.