"¿Por qué, de tantas familias españolas, Dios nos ha enviado a nosotros?" Aarón Fernández se hizo esta pregunta cuando tenía 9 años, recién llegado a México. Nacido en un pueblo de Cuenca, se encontraba allí junto con su familia como misionero de la Obra Misionera Ekumene. Ahora tiene 14 años y participó este martes en la presentación de la Jornada de la Infancia Misionera que tendrá lugar el próximo domingo día 28, como cada cuarto domingo de enero. Es "la fiesta misionera de los niños", el día del año escogido por la Iglesia para que conozcan la realidad del trabajo de los misioneros y la realidad también de las personas a quienes esos misioneros ayudan espiritual y materialmente.


De izquierda a derecha, Aarón Fernández, monseñor Francisco Lerma y padre Anastasio Gil.

Aarón intervino en una rueda de prensa en la sede de Obras Misionales Pontificias junto a su director nacional, Anastasio Gil, y a Francisco Lerma, obispo de Gurúe (Mozambique) desde 2010 y miembro de la congregación de los misioneros de la Consolata. El joven contó las dudas y miedos que le invadieron en aquel momento, hasta que se fue "metiendo en el día a día y viendo a Dios en la misión". Cuando tuvo que volver, fue "doloroso" dejar a tantos amigos. No considera, desde luego, que la edad sea un límite para ser misionero: "La misión no depende de la edad o el lugar donde se desarrolle, sólo hay que ser valiente".

En su intervención, monseñor Lerma, nacido en 1944, evocó su propia infancia y el ambiente misionero que se respiraba en España en los años 50, una sensibilidad que se transmitía a través de familias, escuelas y parroquias para hacer fructificar "la simiente cristiana y misionera recibida en el Bautismo". Este "misionero obispo", como se autodefine, describió la presencia de grupos de Infancia Misionera en todas las parroquias de su diócesis (42.000 kilómetros cuadrados y dos millones de habitantes), donde enseñan a los niños a preocuparse por otros más necesitados y a ir asumiendo compromisos concretos, incluso de ayuda económica. Lerma citó, por ejemplo, el orfanato Arco Iris de Gurúe, donde se atiende a medio centenar de niños huérfanos como consecuencia del sida.



Anastasio Gil destacó que la implicación de los niños consiguió en 2017 aportar casi 17 millones de euros al Fondo Universal de Solidaridad de la Infancia Misionera, lo que permitió sostener 2.858 proyectos de evangelización, sanidad y educación. Desde España de aportaron 2.764.424,95 euros, un 16,32% del total, para 490 proyectos. La mayor parte de esa ayuda se destinó  África: 1552 proyectos y 10 millones de euros.



Este año, las Obras Misionales Pontificias convocaron un concurso de cómics cuya entrega de premios, conducida por Javi Nieves, tendrá lugar el próximo sábado en el centro recreativo Micrópolix (Madrid). Participaron 300 finalistas procedentes de 60 diócesis, y los ganadores de los tres premios por categoría (6 a 9 años y 10 a 12) pertenecen a Albacete, Badajoz, Zamora, Navarra, La Coruña, y Málaga. "Los niños nos han desbordado", afirmó el padre Gil.

La Jornada de Infancia Misionera concluirá con una misa el domingo 28 en el Colegio Stella Maris La Gavia de Madrid, que oficiará Francisco Cerro, obispo de Coria-Cáceres y miembro de la Comisión Episcopal de Misiones, y será retransmitida por La 2 de TVE, concelebrando monseñor Lerma y el padre Gil.