Barcelona es una ciudad rica, de una región rica, de un país europeo del Primer Mundo, que tiene industria, cultura y cada año bate récords de visitas de turistas. Su alcaldesa, Ada Colau, antigua activista "por la vivienda digna", lleva dos años al frente de un Ayuntamiento que no es pobre ni pequeño, que atiende a 1,6 millones de habitantes con un presupuesto anual de 2.550 millones de euros. 

Pese a todo eso, mil niños de Barcelona necesitan ayudas de Cáritas Diocesana de Barcelona, el brazo caritativo de la Iglesia, para empezar el curso escolar. La alcaldesa no acude a la Misa de la Merced, patrona de la ciudad, ni ha asistido este mes a la ordenación episcopal de los dos nuevos obispos auxiliares que pastorearán la Ciudad Condal, pero no parece incómoda con delegar en la Iglesia la atención de los niños en situaciones complicadas. Los temas sociales parecen barridos por las marejadas políticas del "procés" independentista.


En un comunicado, Caritas de Barcelona ha recordado que durante el curso 201617 destinó casi 320.000 euros a gastos relacionados con la infancia, aproximadamente un 40 % más que en el curso 2015-2016. Durante el curso 2016-2017, Cáritas Diocesana de Barcelona ayudó a 631 familias en gastos relacionados con infancia, 257 más que durante el curso 2015-2016.

La ayuda prestada a los 1.085 niños de estas familias representó un presupuesto de 320.000 euros, 140.000 euros más que el año pasado, y se destinó más de la mitad a pagar comedores escolares y actividades extraescolares, concretan las mismas fuentes.

Por otro lado, la entidad ha garantizado que en torno a 350 niños y niñas hayan podido participar en refuerzos escolares durante el curso 2016-2017, con un incremento del 11 % con respecto al curso anterior.


  En varias parroquias y comedores eclesiales de Barcelona se dan meriendas a los niños y se les apoya con refuerzos escolares 

Cáritas Diocesana de Barcelona ha alertado que más de 1.000 niños necesitarán ayuda económica de la entidad para empezar el curso escolar y ha pedido más compromiso de la administración para ayudar a estas familias. La entidad ha pedido que la administración garantice la gratuidad del material escolar, se comprometa a aumentar el número de plazas de guardería y otorgue más becas comedor Barcelona.


Desde Cáritas Diocesana de Barcelona han señalado como una de las preocupaciones más significativas la dificultad para compaginar la vida laboral y la familiar. Los niños y niñas en situación vulnerable pasan muy poco tiempo con sus padres y madres, y quedan a cargo, de forma excesiva, de terceras personas o servicios, alerta la entidad.

Es necesario que la inversión en la educación sea una prioridad de las administraciones para que la educación no dependa de la capacidad para invertir en la enseñanza de los padres, afirman. Las medidas servirían para reducir el fracaso escolar, el absentismo escolar y el abandono prematuro de la escuela.