El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, recientemente creado cardenal por el Papa Francisco se enfrenta desde su posición de obispo de la capital de Cataluña a un momento muy convulso en esta sociedad: el proceso separatista. El prelado, que se muestra cauto, ha hecho varios llamamientos en los que pide evitar la "confrontación" y en esta entrevista con El Mundo añade un dato importante, y es que el límite lo marca la Constitución:

-¿Me puede explicar qué es ser progresista y conservador en la Iglesia Católica?
- Ay, pues eso es una pregunta complicadísima porque yo no entro en esas disquisiciones. Más bien, se trata de vivir el Evangelio o no vivirlo. Es decir: ser más evangélico o menos evangélico. Yo creo que por ahí tienen que ir nuestras interpretaciones porque hacemos unos clichés... Que si de izquierdas o de derechas. Que si progresista o no progresista. Yo creo que lo que se le pide a un sacerdote, a un obispo, a un cardenal bautizado es fidelidad al mensaje de Jesús, ser lo más evangélico posible. Y el Papa nos está enseñando mucho. A ser evangélico y a vivir el Evangelio.

- Y ser progresista es vivir el Evangelio...
- Igual da eso en un progresista o en un no progresista. No se trata de ser moderno o no moderno sino si se es fiel al mensaje de Jesús.

- Pero sí hay bandos en la Iglesia Española.
- Más que bandos hay sensibilidades distintas. Cada uno interpreta según su idiosincrasia y su manera de ser. Hay unos que son más sensibles a una cosa; otros que lo son al arte, a la poesía...

- ¿Habla metafóricamente?
- No, es la verdad. ¿Los hermanos de una familia son iguales? Cada uno es distinto. ¿Y eso quiere decir que alguno sea malo?

- Bueno, si llega el momento de disputarse una herencia...
Eso ya es otro problema. Quiero decir cómo cada uno interpreta y vive desde su forma de ser que es lo bonito. Y aceptar y apreciar esas diferencias pero no enfrentarnos. Si hablamos en términos de bandos, ya estamos enfrentando; si hablamos de sensibilidades es distinto. En una familia puede haber diferentes sensibilidades y seguir unida. Y en la Iglesia pasa igual. No somos perfectos.

-No todos votaron a favor de declarar que la unidad de España era "un bien moral".
- Lo votamos. Y salió el documento aprobado.

- Pero hubo algunos obispos que no votaron a favor.
- No recuerdo bien ... Fue hace años... Pero la gran mayoría votamos y salió votado. Y eso pasa con todos los documentos. Sin ningún voto negativo (en contra) no ha salido nada. Y llevo 21 años de obispo.

- ¿Le puedo preguntar por su voto?
- Eso sí que no. Votamos en secreto.

- Usted fue de los pocos obispos que no acudió a la manifestación en contra de la ley del matrimonio homosexual.
- No fui, no. Asistí a la que fue en contra de la pobreza.

- Barcelona es una plaza complicada. ¿Echa de menos Logroño?
- Bueno, uno recuerda siempre los lugares donde ha estado. Siempre acaba dejando uno medio corazón por donde ha pasado. Pero ahora estoy aquí muy a gusto en Cataluña. Sólo ha pasado año y medio y me da la impresión de que llevo aquí toda la vida.

- ¿Qué destaca de este periodo?
- ¿Logros? No lo sé. A veces me digo: ¿Y si yo acabase mi vida qué le presentaría a Dios como éxitos? Yo creo que iría con las manos vacías. Se trata de vivir y de servir con sencillez, con amor a la gente y ya está. Lo de los logros lo dicen los demás. ¿Qué me preocupa o por qué trabajo? Por el lado religioso, el tema de la familia me parece muy importante. También hay que hacer un esfuerzo mayor por apoyar a los jóvenes para que encuentren un sentido a sus vidas. Y el gran sentido de la vida, al menos para mí, es el mensaje de Jesús. Yo creo que tenemos que hacer ahí un gran esfuerzo. Y luego, como tercer punto, están las vocaciones, el seminario y la formación catequética de los jóvenes.


Omella, en la pasada fiesta de Sant Jordi junto al presidente catalán, Carles Puigdemont

- Hizo un documento con el resto de obispos de Cataluña.
- El documento que hicimos en el mes de mayo dice que procuremos hacer todos los esfuerzos por no vivir en la confrontación, no vivir en el enfrentamiento, potenciar el diálogo y vivir la comunión entre todos para estar en una sociedad en paz. Yo creo que éstas son las preocupaciones.

- ¿Y cómo se llega a la paz?
- Pues haciendo un esfuerzo. ¿Cómo se dialoga? Pues hablando. ¿Cómo no se riñe? Pues no queriendo reñirte. Dice uno: ¿Cómo está usted tan gordo? Porque no me enfado nunca. Pues no será por eso...

- Pues no será. [El chiste es muy viejo].
- Ahora si buscas la confrontación, la tienes. Si buscas reñir, lo encuentras enseguida.

- Algunos quieren ver en usted un Tarancón.
- Oy [sic.] por Dios. Era un buen cardenal. Eso lo recuerdo. Dialogante, un hombre de muchas cualidades humanas. Un hombre que ayudó a hacer la Transición política con mucha soltura, con un buen hacer y siempre lo he admirado. Fue un buen cardenal y arzobispo.

- ¿Y usted por su situación en Cataluña no se siente identificado?
- Procuro acercarme lo más posible a Jesucristo y al Evangelio aunque no lo logre siempre del todo porque es muy difícil y... ¡yo soy imperfecto! Pero intento vivir de acuerdo con las virtudes evangélicas.

- El libre albedrío no se parece al derecho a decidir.
- Repita la pregunta. No entiendo muy bien eso. El libre albedrío es que cada uno hace lo que quiere.

- Sí. ¿No? Y el derecho a decidir de los pueblos...
- Esa es una pregunta casi de tema filosófico. Es decir, yo no puedo hacer lo que me da la gana. Mi libertad siempre está condicionada por los demás. ¿Vivimos en comunidad o vivimos solos? Esto es muy importante, equilibrar. Yo soy libre pero no soy libre. Mi libertad está condicionada. Libre libre libre solo es Dios. Hay que armonizar nuestra libertad con la libertad de los otros y que no entrar en confrontación.

- Está condicionada por la ley.
- Por la ley que nos hemos dado todos.

 - ¿La Constitución?
-  Por ejemplo.

- Está cansado que le preguntemos por el procés. ¿No?
- Me puede preguntar por lo que quiera. Yo respondo lo que sé y lo que puedo.

- ¿Me puede decir qué es una nación?
- Es un concepto que en la Constitución está claro. Es un territorio que ha caminado con una historia común durante muchísimos años.

- ¿Y Cataluña es una nación?
- Esa es una pregunta muy peligrosa para mí. Es una pregunta más política.

- En su primera comparecencia después de que le nombraran cardenal dijo que había que trabajar por el bien común. ¿Qué es el bien común de los catalanes?
- Yo creo que lo mejor sería que nos sintamos todos hermanos y que vivamos juntos y que avancemos todos juntos salvando todas las diferencias.

- Incluyendo al resto del "Estado Español".
- Esa es otra pregunta política.

- ¿Tiene algún referente histórico? No sé si ha leído el libro de John Elliott en el que compara las trayectorias del cardenal Richelieu y al Conde Duque de Olivares...
- Yo nunca me he identificado con nadie como cardenal sino como cura. Me gustaría compararme con el santo cura de Ars, un hombre sencillo que trabajó para un pueblo y vivió muy cerca de la gente.

- Se arrancó a cantar una jota después de que le nombraran cardenal en Roma...
- Si los de mi pueblo se arrancan a cantar una jota... ¿Cómo no me voy a arrancar con ellos? No es que la iniciase yo. En Aragón se canta la jota cuando uno está contento.

- ¿Cómo es ser arzobispo de una ciudad en donde se rezó en un acto público el madre nuestra ["que estéis en el cielo / santificado sea vuestro coño..."]?
- La sociedad en la que vivimos es como nuestra propia vida. Hay aspectos muy positivos y negativos. Qué bien lo he hecho hoy y otros días... qué mal lo he hecho. No sé si me tenía que haber levantado. Y en la sociedad pasa igual. Hay gente buena, hay gente mala. Hay días en los que se va la mano. Y bueno, con esta gente tenemos que vivir y yo procuro querer y amar a todo el mundo. Y la relación es buena con todos. Conscientemente, no tengo ningún enemigo. Otra cosa es que conecte con otras personas.

- Le tengo que preguntar si cree que se celebrará el referéndum.
- Es política. No respondo.

- A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
- Sí, es importante esa separación entre Iglesia y sociedad política pero eso no quiere decir confrontación. Sana laicidad, sí, pero no laicismo porque el laicismo tiene un componente de lucha. La estatalización de la sociedad que es peligrosa.

- ¿A qué se refiere?
- En no dar reconocimiento a las demás instituciones. Yo creo que todos estamos para trabajar para el bien común. Todo no lo absorbe el Estado, todo no lo absorbe la Iglesia, todo no lo absorbe la administración, todo no lo absorben los empresarios... pero todos tienen que hacer para construir una sociedad. Y el Estado lo que tiene que hacer es dirigir y armonizar estas iniciativas que están en la sociedad y que parten del pueblo. No es el Estado. No son las asociaciones. Es el pueblo.

- Se quejaba usted de que se le da más importancia a un huevo de águila que a un embrión.
- Es curioso sí. Está más penado. Yo creo que tenemos que valorar más al ser humano. Ese es un déficit que tenemos en nuestra sociedad.

- Usted mostró en cierta ocasión preocupación por la ideología de género.
- No suelo entrar mucho. En el tema de la ideología de género tenemos que ir por una antropología verdadera y luchar por una igualdad en dignidad de las personas. La igualdad no quiere decir que las mujeres y los hombres sean totalmente iguales. Tienen que ser como los hermanos... Iguales en dignidad. Por ahí tenemos que avanzar.

- Solo ha pasado un año y medio en Barcelona y algunos ya le tachan de catalanista.
- Puedo decir que me siento a gusto en Cataluña. Esta tierra no me resultaba extraña porque mi pueblo estaba en la frontera con Cataluña pero ciertamente admiro muchas cosas de los catalanes. Son gente culta, emprendedora. Y sólo hay que ver la cantidad de gente que ha venido de dentro y fuera de España lo que indica que es tierra de acogida.

- En porcentaje es una diócesis en la que la sociedad está muy secularizada.
- Al mismo tiempo tiene raíces muy cristianas. Y estos cristianos son muy valientes en vivir la fe. A veces la secularización purifica; y los que están entre Pinto y Valdemoro... pues unos se van pero otros se quedan. Percibo otro movimiento y es que que muchos que no estaban bautizados, lo están pidiendo. Es un mundo de contrastes.

- Las raíces son importantes... La mujer de Pujol empleaba lo de "madre superiora de la congregación" para sus cuentas de Andorra.
- España ha sido un país muy religioso así que muchos emplean palabras de la jerga católica aunque no crean... Por ejemplo: Si Dios quiere. O Adiós.