El Santo Cáliz, el Santo Grial, la reliquia que se conserva en la capilla del mismo nombre de la catedral de Valencia se va a convertir en el centro de las miradas a partir del día 29 de octubre. El último jueves de octubre, cuando se celebra su fiesta, comenzará también el primer Año Santo Jubilar dedicado al vaso que la tradición reconoce como la copa de la Última Cena de Jesucristo.

[Más sobre esta reliquia en la web de la Cofradía del Santo Cáliz; el pie metálico con sus asas es un añadido medieval; es el vaso de piedra semipreciosa de la parte superior el que se ha identificado como un vaso helénico del siglo I]



Religiosidad e historia se dan la mano en torno a una copa, que como relata el canónigo Jaime Sancho, celador de la reliquia, iniciará su Año Jubilar «con la misa en la que se entregarán seis réplicas del Santo Cáliz». Además, «como hecho excepcional», el cardenal arzobispo, Antonio Cañizares, «al final de la misa leerá la bendición papal».


Ya se han empezado a preparar varios actos que se irán materializando a lo largo de los próximos meses. De momento, como adelanta Sancho, «está previsto que el próximo día 27 lleguen a Valencia los primeros peregrinos que han cubierto la ruta del Santo Cáliz desde San Juan de la Peña». Además, también se va a impulsar «una oficina de información y una web».

A lo que está por venir añade el interés que ya ha despertado la reliquia a «canales de televisión de distintos países», circunstancia que ha llevado a extender su conocimiento y al mismo tiempo a constatar que «se ha conseguido que el foco del interés se encuentra en Valencia», ciudad que lo acoge desde el siglo XV y que se dispone a celebrar el primer Año Jubilar, iniciativa que en 2014 convocó el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares.


El Santo Cáliz entró en la catedral de Valencia el 18 de marzo de 1437. A la seo valentina llegó como garantía de la deuda que había contraído el rey Alfonso el Magnánimo con el cabildo catedralicio.

Valencia se inscribía así en la historia de un vaso que dio sus primeros pasos en Jerusalén, desde donde llegó a Roma de manos de San Pedro, tal como se desprende de la información dada a conocer por el arzobispado a través de sus publicaciones.

Allí permaneció hasta el papado de San Sixto II. Con posterioridad, por mediación de San Lorenzo, llegó a Huesca en el siglo III para librarlo de la persecución del emperador Valeriano.

Durante la invasión musulmana se ocultó en varios lugares del Pirineo aragonés hasta llegar a San Juan de la Peña. Y en el año 1399 se entregó al Rey de Aragón, Martín el Humano, que lo conservó en Zaragoza. A la muerte del monarca la preciada copa fue a Barcelona hasta que el rey Alfonso el Magnánimo, en el siglo XV, trasladó a Valencia el relicario del que formaba parte y que en 1437 fue entregado al cabildo como la ya citada garantía para afrontar la deuda.




El recorrido por los acontecimientos de la historia reciente de la Iglesia valenciana descubre dos importantes citas en las que el Santo Grial ha tenido un gran protagonismo.

Con motivo de la visita del papa Juan Pablo II, hoy santo, el Santo Cáliz salió de la catedral para la consagración en la misa que el pontífice presidió en el Paseo de la Alameda y en la que se ordenaron un buen número de sacerdotes. Años más tarde, en 2006, Benedicto XVI también lo utilizó en la eucaristía central del Encuentro Mundial de las Familias.


La presencia del Santo Cáliz entre los valencianos se ha traducido en diversas manifestaciones que muestran el arraigo del vaso en la sociedad. Menciona Sancho la Cofradía y la Real Hermandad del Santo Cáliz, pero hace hincapié en que también «son muchas las cofradías de Semana Santa que también están vinculadas a la reliquia. Cita ejemplos en municipios como Alboraya, Torrent o Elche.

A todas estas manifestaciones de devoción popular e inquietud por dar a conocer la reliquia, se suma la iniciativa de entregar cada año, con motivo de la fiesta, replicas del Santo Cáliz a parroquias. Con la entrega de estos cálices, que este año servirá de arranque para el Año Jubilar, la Iglesia valenciana ha ido extendiendo el conocimiento de la copa que se venera en la catedral.


El vaso es continente de religiosidad, pero también de tradición cultural que ha dado vistosos resultados artísticos. El presidente del Centro Español de Sindonología y estudioso del Santo Cáliz, Jorge Manuel Rodríguez, ha recordado en alguna ocasión, la importancia del cine y la literatura griálicas: «La referencia a la búsqueda del Santo Grial está en todas las culturas. Es un referente colectivo que se origina en la literatura a partir de los siglos X y XI».