El cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, ha citado los últimos documentos conjuntos de los obispos catalanes para defender este jueves en la misa de La Mercè la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se presentan a las elecciones de este domingo siempre que se basen en el respeto "de la dignidad inalienable de las personas y los pueblos, y que busquen con constancia la paz y la justicia".

Ha recordado que los obispos catalanes han descartado que la Iglesia deba proponer una opción concreta, en la tradicional misa por la patrona de la capital catalana y de la provincia eclesiástica de Barcelona a la que ha asistido el presidente de la Generalitat, Artur Mas; la del Parlament, Núria de Gispert, los consellers Meritxell Borràs y Germà Gordó y el inspector general del Ejército de Tierra, Ricardo Álvarez Espejo.

También han asistido otras autoridades militares y políticas y concejales del Ayuntamiento -entre ellos, Xavier Trias (CiU), Alfred Bosch (ERC), Jaume Collboni (PSC), Alberto Fernández (PP) y ediles de C´s, sin que haya acudido la alcaldesa, Ada Colau-, ante los que Sistach ha destacado que la Fiesta Mayor representa "la conexión de lo que es religioso con lo que es ciudadano".

"La presencia de las autoridades y de la ciudadanía en esta celebración religiosa pone de relieve una doble convicción: que se está asistiendo a un acto que pertenece a la religión católica, pero que también pertenece a la cultura de la ciudad, a la historia de esta ciudad", ha destacado en la primera misa de La Mercè desde 1698 que no convoca el Ayuntamiento, por la voluntad de Colau.

Sistach ha pedido reflexionar sobre cómo sería Barcelona sin la labor que ha llevado a cabo la comunidad religiosa con los desfavorecidos, aunque haya otras instituciones que trabajan en el ámbito: "Sería una ciudad pobre", ha sentenciado.


Ha centrado su homilía en los pobres y en los "inmigrantes y refugiados, que se ven obligados a dejar su familia, casa y patria para buscar empleo por falta de trabajo en su lugar de origen o para huir del peligro de morir a causa de las guerras", y ha pedido una actitud de acogida por parte de todos.

"Es necesaria una fecunda colaboración y trabajo conjunto entre administración, instituciones religiosas y sociales y ciudadanos" para paliar una situación que considera que ha provocado imágenes escalofriantes que cree que deben combatirse a nivel internacional.


Ha avisado de que la asistencia es necesaria por la urgencia de la situación, pero que "mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciado a la autonomía absoluta de los mercados y a la especulación financiera atacando a las causas estructurales de la desigualdad, no se resolverán los problemas del mundo".

Sistach ha resaltado que, para la Iglesia, la defensa de los pobres es "una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica", tras lo que ha recordado que el Papa Francisco desea una Iglesia para los pobres.

Ha señalado que la Orden de la Merced se fundó para liberar a presos cristianos y que, "de forma ininterrumpida hasta hoy, los mercedarios llevan su mensaje liberador a prisiones, campos de refugiados, niños en la calle, víctimas del tráfico de personas, asilos y hospitales en el más absoluto silencio y anonimato".

Defiende que el servicio de la Iglesia a la sociedad es muy positivo, por lo que no se debe relegar a la intimidad de las personas sin que influya en la vida social: "Una auténtica fe siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo", ha dicho en una misa que ha llenado la basílica de La Mercè y, a diferencia de años anteriores, no ha congregado protestas en su exterior.