"Nos parece un sueño ver alzarse ya la nueva iglesia en nuestra casa. Nuestro deseo es que en este templo consagrado al Señor, Él sea amado y bendecido; que sea un lugar de oración, donde se pueda celebrar la liturgia y los sacramentos con dignidad", explican las religiosas de Iesu Communio en su solicitud de ayuda para terminar la construcción del templo.

"La construcción de este nuevo templo era ya apremiante tanto para nosotras, las hermanas que pasamos largas horas del día en la iglesia, como para vosotros, que os acercáis sedientos de Cristo y de su Palabra a nuestras celebraciones y oraciones", añaden.



Pudieron iniciarlo gracias al apoyo inicial de un bienhechor, pero aún queda mucho: "Hemos tratado de hacer todo con sobriedad, pero con la dignidad propia de una casa de Dios. Después de pagar la construcción de la Iglesia, todavía necesitaríamos ayuda para bancos, confesionarios, megafonía, calefacción, etc. Por eso nos atrevemos a pedirte, si es posible, tu aportación económica –aunque sea pequeña, es mucho–, y sobre todo tu oración para que perseveremos en el amor a Cristo y a su Iglesia".

Una vía es la transferencia bancaria a través de  los datos que proponen en su página web. Y una vía complementaria es que los dulces que adornen la mesa esta Navidad sean los que fabrican en su obrador con la maestría propia de tantos conventos de monjas y religiosas.