El pasado miércoles 7 de agosto, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, concedió una larga entrevista a Euskadi Irratia, íntegramente en lengua vasca. Habló con libertad de muchos temas, como las palabras del Papa Francisco sobre la homosexualidad, la postura de la iglesia en temas políticos opcionales, etc...

La entrevista (insistimos, en vasco) puede escucharse en internet, enlazada en Elizagipuzkoa.org, la web del obispado donostiarra (AQUÍ).

Al día siguiente, los periódicos se hacían eco de dos formas muy distintas. La mayoría, simplemente, acudiendo a la nota breve en español que elaboró Europa Press. Otros, como el diario vasco "Deia", que probablemente sí escucharon la entrevista íntegra en vasco o usaron resúmenes detallados de ella, tratando más temas y con otros enfoques que la nota de Europa Press.


En cualquier caso, hubo reacciones de portavoces de asociaciones policiales y de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, con declaraciones disgustadas con lo que habían leído en la nota de Europa Press.

Estos colectivos respondían molestos ante conceptos teológicos que el obispo proponía, como "perdón", "arrepentimiento" y "paz verdadera", quizá confundiéndolos con figuras jurídicas de las leyes españolas actuales.

(copiada o base para las noticias de la prensa española)
»El obispo Munilla pide esperanza a las víctimas de ETA porque "hay arrepentidos" en la banda "y merecen ser perdonados"

»El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha pedido a las víctimas de ETA que "tengan esperanza" porque "hay arrepentidos" entre aquellos "que les han hecho daño", aunque sean "pocos", y que "merecen ser perdonados". Además, ha afirmado que la sociedad "necesita el testimonio de las víctimas" para que lo ocurrido en Euskadi "no se vuelva a repetir".

»En una entrevista a Euskadi Irratia, recogida por Europa Press, Munilla ha considerado que la "verdadera paz" no llegará sin un "verdadero arrepentimiento".

»A su juicio, "no es suficiente con reconocer el daño causado sin que exista arrepentimiento", y ha manifestado que "el fin de la violencia no debe responder a intereses políticos del momento, porque sería pura estrategia".

»En esta misma línea, Munilla ha manifestado que la paz "en ningún caso llegará sin diálogo", si bien ha advertido la necesidad de que este diálogo "llegue unido al arrepentimiento".

»Además, ha recomendado a los presos de ETA que "se alejen de la estrategia" de la banda terrorista y "piensen en ellos", ya que, "bajo la estrategia de otro, nunca se es libre".

Como se ve, el titular de Europa Press señala que el obispo "pide" cosas a las víctimas (esperanza) mientras que los terroristas parecen tener algún mérito, merecer algo: en concreto, los arrepentidos "merecen perdón".

Quizá el titular de Europa Press por sí sólo (más que la entrevista radiofónica en sí, que sólo los vascohablantes pueden entender) ya explica las respuestas molestas de los colectivos de víctimas y policías.

Es interesante ver cómo trata la entrevista el diario vasco "Deia", que no depende de la nota de Europa Press, y se centra en más temas: la Iglesia frente a la autodeterminación, por ejemplo.

A Deia no le escandaliza que el obispo hable de perdonar a los arrepentidos (entiende que es un tema secundario, que se deja para el final, la típica petición de cura que habla del perdón).

A Deia le parece que lo que merece el titular es relacionar el aborto con el terrorismo (para la Iglesia, ambos son atentados contra el derecho a vivir).


»"Hay que respetar los derechos de todos, empezando por el más básico, el derecho a la vida. Muchas veces empezamos a hablar de cosas grandilocuentes y nos olvidamos del primer derecho en ese camino hacia la paz, el de la vida, y mientras haya aborto, no puede ser que estemos en ese camino".

»Así se explicó ayer el obispo de Donostia, José Ignacio Munilla, cuando fue cuestionado por si la paz iba vinculada al reconocimiento del derecho de autodeterminación por parte de los Estados. Un planteamiento que desarrolló: "Si para nacer no tenemos derecho, ¿qué es la autodeterminación o no? Para mí son simples sueños si no hay derecho a la vida".

»El prelado donostiarra abordó en una entrevista en Euskadi Irratia distintas cuestiones de actualidad, incluido el proceso de paz ante el que "los partidos políticos tienen distintas opciones para llevar adelante" y en el que "la Iglesia no se va a casar con ninguno de ellos. Sería meterse en política y no es nuestro cometido. Jesús dijo que a Dios lo de Dios y al César lo que es del César. Nuestra labor es la claridad moral, pero no estar de un lado o de otro".

»Preguntado por si la Iglesia vasca volvería a adoptar una posición de intermediación si las partes involucradas así se lo solicitara, Munilla declaró que "esto, cuando ha sido en un momento especial, como con mi anterior obispo (monseñor Juan María Uriarte), cuando le pidieron esa intermediación, estuvo dispuesta. Hay que medir si es el momento o no y pienso que el actual es muy diferente al de entonces".

»En este sentido, aseguró que "la paz verdadera no va a venir sin arrepentimiento verdadero. Es más, no es suficiente reconocer el daño causado si no hay un arrepentimiento. Pienso que el final de la violencia no debe ser porque sea beneficiosa políticamente, algo que sería mera estrategia, sino porque la violencia jamás debió ser aceptable".
»Por esta razón, a los presos de ETA les solicitó "que se desmarcaran de la estrategia de ETA y que empiecen a pensar por sí mismos. Eso es muy importante, que cada uno empiece a pensar por sí mismo, porque si estamos bajo estrategias ajenas, no somos libres". Munilla consideró que "de ninguna manera" habrá paz si no hay diálogo, pero este "no será suficiente si no se vincula al arrepentimiento de cada uno".

»También trasladó un mensaje de esperanza para las víctimas de la organización armada: "Suelo estar muchas veces con ellas y les digo que nuestra sociedad necesita su testimonio para que no se repita lo que ha ocurrido, y que tengan esperanza, porque entre los que les han causado daños, aunque sean pocos, hay arrepentidos y que merecen ser perdonados".

»Pese a que en la homilía de San Ignacio rechazó valorar su viaje a la Jornada Mundial de la Juventud celebrado en Brasil hace dos semanas, el obispo donostiarra dijo que no se sintió "incómodo" y que compartía "totalmente" lo dicho por el nuevo sumo pontífice.

»Munilla, preguntado por la ayuda ofrecida a los gais que quieran vivir en castidad, aseguró que "es el camino para todos los cristianos. ¿Qué es? Ver la afectividad, la sexualidad y la vocación de cada uno. Todos tenemos una vocación de vivir en amor, que viene en uno y que explica el camino de la castidad igual para todos. Se ofrece por igual para el heterosexual y para el homosexual. Me extraña que cosas tan normales se tomen tan mal. ¿No es normal que un homosexual tenga el mismo objetivo que un heterosexual? Todos los cristianos tenemos la castidad por objetivo".


Quizá para ser más claro o atajar la incipiente polémica en la prensa, el jueves el obispo Munilla envó dos mensajes en Twitter y en su Facebook.

El primero: una foto de Juan Pablo II con el terrorista que le disparó, Alí Agca. Y como texto: "Amad a vuestros enemigos, rogad por los que os persiguen (Lc 6, 27) (Lo cual no quita que Ali Agca cumplió condena)" pic.twitter.com/T6yLW2OksU

El segundo: una foto de tres encapuchados etarras puño en alto, con su hacha y serpiente. Y como texto: «Os digo que si no os convertís, todos pereceréis» (Evangelio según San Lucas 13,3) pic.twitter.com/toebQCRlRD






Sin conocer los mensajes de Twitter, las reacciones a la nota de Europa Press de los colectivos más golpeados por los terroristas de ETA parecen desproporcionadas, y no responder realmente al sentido evidente de las palabras del obispo.

En declaraciones a Europa Press, el secretario de comunicación de la Asociación Unificada de Guardias Civiles, Juan Antonio Delgado, ha señalado que «en otros tiempos» echaron «mucho en falta» a la Iglesia en el País Vasco, «como apoyo a las víctimas del terrorismo», y ha recalcado que «nunca» se han sentido apoyados y que la Iglesia en el País Vasco «no ha sido cercana» con las víctimas.

Delgado ha afirmado además que «el perdón espiritual no tiene nada que ver con la aplicación de las leyes». Por ello, ha indicado que «quien comete un delito debe pagar por él» y ha recalcado que, desde la AUGC, lo que quieren es que «se aplique la ley».

Por su parte, el portavoz del SUP (Sindicato Unificado de Policía), José María Benito, habló de «ambigüedad» en la Iglesia vasca y que, a su juicio, siempre trate de «justificar los actos criminales» pero que nunca los condene. «Yo no he visto nunca a la Iglesia vasca condenar atentados contra guardias civiles, policías y otras víctimas de ETA», ha manifestado.

«Un delincuente debe responder ante la Justicia y pasar por un tribunal. Si se arrepiente pues mejor, pero que esto no conlleve el perdón carcelario», ha expresado. Benito dijo a Europa Press que el arrepentimiento «no vale para nada».
Afirmó que el perdón entra dentro de la faceta religiosa y de la conciencia, y que la «verdadera justicia» llega cuando «los asesinos y sus cómplices hayan pagado por sus crímenes». Defendió la necesidad de que los asesinos, sus cómplices y los miembros de la banda terrorista «cumplan sus condenas, colaboren con la Justicia y se entreguen».


Aún más dura fue, según las declaraciones que recoge Europa Press, la presidenta de la AVT, la mayor asociación de víctimas del terrorismo en España, Ángeles Pedraza, una mujer que con frecuencia, cuando oye en los medios la palabra "perdón", se apresura en prometer que ella no perdonará nunca (su hija murió en los atentados del tren del 11-M de 2004).

Pedraza habla de "decepción" ante las palabras de Munilla quien, a su juicio, sigue "los pasos" de sus antecesores, Juan María Uriarte y José María Setién.

Le acusa además de usar términos propios de la izquierda abertzale como la llamada a la paz, cuando "no podemos hablar de paz porque no ha habido guerra ni conflicto". Señala además que no basta con el arrepentimiento sino que debe haber, además, colaboración con la justicia. Y concluyó: "yo personalmente no pienso perdonar nunca. El perdón que se lo dé la Iglesia".

Ya el pasado mes de julio, en un encuentro en San Lorenzo del Escorial con Clara Rojas, víctima de la violencia de las FARC, Pedraza insistió en su determinación a no perdonar. Por el contrario, Clara Rojas, secuestrada y humillada por las FARC desde 2002 a 2008, explicó ante Pedraza: "Cuando me han pedido perdón lo he recibido bien. He hecho el ejercicio del perdón, aunque cuando coincido con ellos (los guerrilleros) todavía me cuesta", explicó Rojas.

Además, la colombiana, que era policía cuando fue secuestrada, enumeró su recetario para afrontar el dolor y el secuestro: motivación, autodisciplina, cabeza fría, perseverancia, paciencia, equilibrio emocional; fe, esperanza y caridad; manejo de las relaciones, fuerza del pensamiento, aceptación de los cambios, autoimagen y autocuidado y reinventarse.

Pedraza respondió al mensaje de perdón de Clara Rojas afirmando: "Yo no he perdonado ni voy a perdonar. No me siento mal por ello".

Según recogía Agencia Efe en ese encuentro "Pedraza no ha dudado en pedir la pena de muerte para los terroristas y, como "mínimo", ha abogado por la cadena perpetúa". "Pedraza ha expresado un cierto temor a lo que psicológicamente pueda ocurrirle cuando deje de estar activa en su lucha por las víctimas", añadía la crónica de Efe.


Con todo, es evidente que la enseñanza cristiana sobre el perdón es exigente e incluso sobrenatural, y por eso Clara Rojas hablaba del papel de la "fe, esperanza y caridad", tres dones del Espíritu Santo.

El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica lo reconoce y recuerda que este perdón es algo que se aprende con el Padrenuestro, una oración que los cristianos recitan desde que tienen 7 años, o menos.

Al pedir a Dios Padre que nos perdone, nos reconocemos ante Él pecadores; pero confesamos, al mismo tiempo, su misericordia, porque, en su Hijo y mediante los sacramentos, «obtenemos la redención, la remisión de nuestros pecados» (Col 1, 14). Ahora bien, nuestra petición será atendida a condición de que nosotros, antes, hayamos, por nuestra parte, perdonado.


La misericordia penetra en nuestros corazones solamente si también nosotros sabemos perdonar, incluso a nuestros enemigos. Aunque para el hombre parece imposible cumplir con esta exigencia, el corazón que se entrega al Espíritu Santo puede, a ejemplo de Cristo, amar hasta el extremo de la caridad, cambiar la herida en compasión, transformar la ofensa en intercesión. El perdón participa de la misericordia divina, y es una cumbre de la oración cristiana.