Es algo no que sucedía desde que José Luis Rodríguez Zapatero lo prohibió en 2006. Zapatero no sólo renunció a los belenes que tradicionalmente ofrecía colocar la Asociación de Belenistas de Madrid, sino que prohibió que los empleados colocasen belenes por su cuenta en ninguno de los edificios del complejo de La Moncloa.

«Sólo en 2005, la primera Navidad con Zapatero, colocamos el belén como en años anteriores», explica a LA RAZÓN José Manuel López Sotillo, secretario general de la asociación belenista. «Las figuras eran nuestras y se colocaban en tres sitios distintos: en la sala de prensa, en algún despacho y en otro sitio a la vista. Las figuras cambiaban de año en año».

En las siguientes Navidades, Zapatero optó por limitar los adornos a abetos de plástico. Aunque en diciembre de 2008 algunos periodistas en una tradicional copa navideña en el ala oeste de La Moncloa contemplaron un belén montado por una asociación de discapacitados. Pero fue un caso aislado.

Los belenes que estos días adornan La Moncloa no son de la asociación de belenistas, sino obras artísticas muy valiosas cedidas por Patrimonio Nacional. «Cuando consultamos con La Moncloa nos dijeron que este año ya lo tenían organizado por su cuenta», explica Sotillo. «Lo importante es que se pongan. Nosotros preferimos colocarlos donde haya más gente, donde más se vean y seduzcan».

Sotillo recomienda especialmente uno en la calle Marroquina, 98, inspirado en la familia de Carlos IV, la que pintó Goya. Pero del belén de Moncloa alaba el de Luisa Ignacia Roldán, artista del barroco andaluz conocida como «La Roldana». «Todos los belenistas saben que un belén de La Roldana es de la máxima importancia», explica Sotillo. También destaca el valor del San José hispano-filipino que estará en el despacho de Mariano Rajoy.