Los más de 200 grupos que conforman el movimiento Redes Cristianas han convocado una Asamblea Universal del Pueblo Cristiano para los próximos tres años con motivo del 50 aniversario del Concilio Vaticano II, con el objetivo de "actualizar" y "dinamizar" la Iglesia Católica de forma que no se base en jerarquías sino que responda al "sentir" de los fieles.

En este sentido, la portavoz de Redes Cristianas Raquel Mallavibarrena ha destacado que la Iglesia, a la que todos ellos pertenecen, debe ser "democrática, participativa y estar volcada con la justicia y la defensa de los Derechos Humanos", sobre todo, según ha indicado, en estos momentos en que, a su juicio, la Iglesia "pasa por momentos muy delicados".

Así, ha explicado que la "crisis" que, a su juicio, atraviesa la Iglesia se debe a su "separación" como institución de la evolución del mundo y ha apuntado que es necesario que, ante esta situación y en un contexto de crisis social y económica, la gente se "indigne" y haga su postura "cada vez más pública, con respeto".

Por su parte, el teólogo y portavoz de Redes Cristianas Evaristo Villar ha señalado que esta asamblea se convoca en estos momentos porque, aunque se considera "hijo" del Concilio Vaticano II, asegura que no fue resultado de "una asamblea del pueblo" sino que fue hecho "fundamentalmente por la jerarquía".

En esta línea, ha indicado que, aunque los impulsores del Concilio eran "muy ilustrados" y "preparados", no contaron con la "base social" y "no fueron capaces de hacerse autocrítica", provocando, a su juicio, su "declive" que, según ha indicado, se advierte en "la pérdida de cinco millones de fieles en este siglo o en el descenso del 30 al 10 por ciento de la presencia de los jóvenes en la Iglesia".

No obstante, Villar ha señalado que tampoco quieren un Concilio Vaticano III y ha defendido una Iglesia en la que no haya diferencias entre la "jerarquía" y "el pueblo", que considere a todos "iguales".

La directora de la revista Alandar y también portavoz de Redes Cristianas, Cristina Ruiz, ha precisado que la Asamblea Universal se estructurará en tres fases, la primera de las cuales se centrará en contactar con los distintos movimientos cristianos y personas dispersas para animarles a expresar públicamente su visión.

En una segunda fase, se articularán los cauces de participación para detectar los "grandes problemas" que inquietan a estos grupos cristianos, "buscando lo que les une y eliminando diferencias" y preguntándose las cuestiones que se hacían antes de aprobar el Concilio Vaticano II: "Iglesia, ¿qué puedes ofrecerle al mundo? y "mundo, ¿qué le pides a la Iglesia?".

Finalmente, la tercera fase consistirá en aglutinar todas las propuestas que serán presentadas en el aniversario del cierre del Concilio Vaticano II y en organizar una asamblea final que, si les dejan, no descartan que pudiera celebrarse en la Plaza de San Pedro del Vaticano. Además, han asegurado que estarían "encantados" de poder dialogar con la jerarquía eclesial a lo largo de esta Asamblea Universal.

De hecho, Evaristo Villar ha afirmado que esta iniciativa no surge para "oponerse" a la jerarquía de la Iglesia Católica sino para abordar la forma en que se transmite el mensaje de Jesús pues, según ha indicado, lo importante es el mensaje y la institución es "un medio que puede reformarse".