La presidenta de Manos Unidas, Myriam García Abrisqueta, ha pedido a las instituciones públicas españolas que no recorten presupuestos en Ayuda Oficial al Desarrollo y busquen otras alternativas de ahorro para superar la actual crisis económica porque, según ha precisado, si en 2012 continúa decreciendo la aportación, muchos países sufrirán un retroceso en sus planes de desarrollo de "décadas".

"La crisis económica y financiera que afecta al mundo occidental, ha llevado a muchos países a recortar en partidas presupuestarias que a muchos deben parecer superfluas, pero de las que depende la vida de millones de personas", ha advertido, durante la presentación de la LIII Campaña de Manos Unidas que este año tiene como lema ´La Salud, derecho de todos: ¡Actúa!´.

Así, ha recordado que los pobres, tanto de España como de todo el mundo, no pueden ser las "víctimas" del "consumo desmedido, los excesos financieros, las faltas de previsión, regulación y acción, de las ganancias fáciles y de la falta de valores" de los otros y ha insistido en que para las instituciones públicas no se trata solo de un compromiso de momentos de abundancia o de lo que "sobra" sino de una "auténtica responsabilidad con el otro".

Además, se ha referido a dos lugares, Haití y el Cuerno de África, en los que la organización se ha volcado durante este pasado año. Con respecto al país caribeño, García Abrisqueta ha alertado de que, de los 4.600 dólares prometidos por las naciones donantes en 2010 y 2011 "sólo se ha entregado el 43 por ciento" y sobre el Cuerno de África, ha advertido de que, si no se actúa "de inmediato", se puede producir una nueva emergencia alimentaria en el Sahel.

Entre otros factores que han producido esta crisis alimentaria, la presidenta de la ONG ha destacado la sequía que, según ha apuntado, tiene "mucho" que ver con el cambio climático. En esta línea, ha lamentado que en la Cumbre de Durban, celebrada recientemente, se apreciara "falta de toma de decisiones" y se pospusieran algunos compromisos hasta 2020, aplazamiento que, según ha explicado, pueden suponer en África una disminución de su capacidad productiva de alimentos del 50 por ciento para esa fecha.

En el marco de la campaña de este año, Manos Unidas trabajará por el cumplimiento del sexto de los Objetivos del Desarrollo del Milenio con el que se comprometieron los 189 países firmantes de la Declaración del Milenio del año 2000 para el año 2015. Concretamente, la campaña incidirá no sólo en el sida o la malaria sino también en otras muchas enfermedades como la tuberculosis o las enfermedades de origen tropical que afectan a mil millones de personas en el mundo.

La presidenta ha aportado algunos datos como que el 97 por ciento de las muertes por enfermedades infecciosas se producen en los países menos desarrollados; que a finales de 2010, unos 34 millones de personas vivían con el VIH en el mundo; que en 2009 hubo 225 millones de paludismo --causa del 20 por ciento de las muertes infantiles--; o que mil millones de personas padecen enfermedades que no son consideradas como prioridad para la salud mundial "pues no suelen ser rentables".

El próximo domingo, los fieles españoles podrán contribuir a la campaña en la colecta que se hará en todas las parroquias. Los ingresos obtenidos de la campaña anual, entre lo aportado por colegios y parroquias, suelen suponer, según ha indicado García Abrisqueta, el 29 por ciento de los ingresos totales.

En 2011, según datos provisionales, la ONG ha tenido unos ingresos de 51,7 millones de euros, un 2,3 por ciento menos que en 2010. De esos más de 50 millones, un 82 por ciento procede del sector privado que ha tenido un leve incremento del 0,7 por ciento respecto de 2010 y el resto, del sector público cuya aportación ha descendido en un 14,5 por ciento, según ha explicado.


Por su parte, la misionera comboniana Alicia Vacas, que trabaja con comunidades beduinas en el desierto de Judea y con la organización israelí Médicos por los Derechos Humanos, ha aprovechado la presentación para denunciar que se está produciendo tráfico de seres humanos en el desierto del Sinaí.

Vacas ha explicado que en la clínica que tiene en Tel Aviv esta organización empezó a recibir un número de casos creciente de pacientes con signos de tortura, principalmente, eritreos y sudaneses, al tiempo que percibieron un aumento del número de mujeres embarazadas que pedían abortar porque, según decían, las habían violado en el Sinaí.

Ante esta situación, ha indicado que decidieron hacer más de 800 entrevistas a pacientes que habían tenido que cruzar el desierto y descubrieron que había "toda una red internacional de tráfico de seres humanos". "Quienes quieren salir de sus países pagan unos 2.000 dólares antes de empezar el viaje, y luego en el desierto son torturados o sometidos a esclavitud. Una pesadilla", ha relatado.

Además, esta misionera ha denunciado los impedimentos que existen en Cisjordania para acceder al sistema de salud, sobre todo, a la atención secundaria y terciaria, es decir, para los casos más graves. Según ha explicado, hasta 514 obstrucciones entre portones, barras, bloques móviles, barreras de tierra, zanjas y trincheras restringen el acceso de unas zonas a otras.

Estas barreras provocan una situación "dramática", según ha afirmado, cuando del acceso al hospital depende la vida de una persona. Así, por ejemplo, ha destacado el caso de las mujeres que van a dar a luz, que deben pedir un permiso con adelanto para poder cruzar hasta el hospital o el sistema de permisos, en general, que puede demorarse de cuatro hasta 27 días aunque esté en peligro un brazo o se necesite hacer un cateterismo a un hombre que ha sufrido un infarto.

Tan "dramática" como esta situación en la que, disponiéndose de medios, se ponen trabas para acceder a ellos, es la que viven los habitantes de Etiopía. Allí trabaja la médico etíope Seble Balcha, atendiendo, desde 2008, a los entre 200 y 300 pacientes que acuden diariamente al Hospital General Rural de Gambo.

El problema en Etiopía, según ha indicado, es que la atención sanitaria no es gratuita y, por tanto, muchas personas acuden al hospital cuando ya están en un estado terminal o muy avanzado de su enfermedad, frecuentemente tuberculosis, gastroenteritis, malnutrición severa y malaria. Además, ha señalado que no disponen de ambulancias ni de banco de sangre, a lo que se suma el problema "caótico" de la luz que se corta provocando problemas en quirófanos u otras atenciones.