Aunque la Jornada Mundial de la Juventud ya ha terminado, ha sido un acontecimiento que nunca vamos a olvidar, no sólo por su grandeza, sino también por la cercanía y el cariño que Benedicto XVI nos mostró en esa semana.

Fueron meses de mucha preparación para que todo saliera a la perfección, y así fue. Miles de personas se encargaron de que todo saliera a pedir de boca, además de la increíble labor que cientos de voluntarios de todo el mundo hicieron durante esos días.

Este vídeo es un homenaje a todos ellos, además de para que el recuerdo se quede grabado para siempre en nuestras retinas y lo recordemos como lago grandioso que pasó en nuestras vidas.


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