Tras haber conseguido la reconquista de la Puerta del Sol (que esta semana llegó a estar bloqueada por la Policía), el movimiento 15-M anunció ayer que sus próximos pasos tienen un claro objetivo: torpedear la inminente visita del papa Benedicto XVI a España. Los activistas destacaron que su protesta no va dirigida contra la religión católica ni contra el viaje de Benedicto XVI en sí, "sino contra la financiación pública que indirectamente se está invirtiendo en las jornadas".

Los indignados han recogido el testigo de grupos de laicos, ateos y cristianos de base que, a mediados de julio, guiñaron el ojo al 15-M para sumar esfuerzos y convocar acciones de protesta cara a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que empieza el 18 de agosto en Madrid. Tras horas de debate en las asambleas y una vez reconquistada la plaza madrileña, el colectivo de indignados anunció que no se quedaría de brazos cruzados ante la visita papal. Lo primero que propusieron fue animar a la gente a que se disfrazara de bebé para "protestar contra la pederastia dentro del mundo eclesiástico".

Otra de las ideas barajadas es la de ocupar los 800 colegios públicos e institutos cedidos gratuitamente para su uso como albergues de peregrinos. El 15-M también pretende boicotear a las empresas patrocinadoras de la visita, así como repetir lo que ya se hizo en Barcelona para que parejas del mismo sexo se besen libremente en la calle al paso del Papa y protestar así contra la intolerancia de la jerarquía eclesiástica a los gais y lesbianas.

Igualmente, los indignados expresaron su deseo de asistir a la manifestación que los grupos de laicos, ateos y cristianos de base han organizado para el 17 de agosto. El colectivo 15-M debatió todas estas medidas durante las diferentes asambleas que tuvieron lugar ayer, no en la Puerta del Sol sino en las calles aledañas. La Policía, tras la carga del jueves por la noche, cambió de estrategia y dejó a los indignados andar libremente (aunque no acampar) en el kilómetro cero, donde la normalidad reinó durante toda la mañana para vecinos, turistas y comerciantes.

Donde sí hubo más protestas fue en los juzgados de plaza Castilla, donde una veintena de indignados despotricaron contra la detención de varios miembros. Los dos últimos arrestados salieron en libertad, al igual que lo hicieron los otros siete detenidos durante esta semana, incluido un periodista del diario digital Lainformación.com. Mientras, en Mallorca, los activistas anunciaron su intención de acudir a la entrega de los premios de la Copa del Rey de vela.