“La amargura y el cinismo no pueden ser el futuro de los jóvenes, por lo que tenemos que ayudarles a encontrar su camino, no pueden sentirse frustrados. Esto es un fenómeno cultural que puede cambiar.”

Fue una de las afirmaciones más contundentes del periodista Jose Luis Restán durante su intervención en el curso de verano que está llevando a cabo la Universidad Rey Juan Carlos en torno a Los jóvenes y la Iglesia católica, y que se clausurará el próximo viernes.

El director de programación socio-religiosa de la cadena COPE abordó una de las cuestiones-estrella de estas jornadas, el relativismo, en este caso en su relación con los conceptos de verdad y de libertad, y con el principio de responsabilidad como parte esencial de la formación juvenil.

"Todo se vuelve relativo cuando hay desconexión de la propia realidad. Más profunda aún que la cuestión moral es esta desconexión, este fallo de la razón, que debe tender a la verdad”, afirmó.

Restán apuntó al "déficit educativo" como "base de los grandes problemas culturales”, con una acotación importante para comprender los fenómenos de manipulación que con frecuencia lastran los movimientos de la juventud en torno a causas diversas: “La ignorancia juvenil con respecto a las ideologías que han llevado al mundo a grandes catástrofes les hace vulnerables ante estos proyectos”.

"Los jóvenes quieren llevar su propia vida, pero sienten que pertenecen a un mundo anónimo, movido por otros. La Iglesia tiene que conectar con ellos, con sus problemas, con sus deseos, y desde ahí justamente anunciar el proyecto de Jesucristo”, añadió Restán, y en ese sentido se hacen necesarios "lugares  donde se recupere la propia identidad": "La familia, la parroquia, las asociaciones civiles y los movimientos, deben ser lugares donde se aprenda a vivir, donde el ser humano pueda ir creciendo en todas las dimensiones, porque va adentrándose en el conocimiento de la verdad”.

Destacó asimismo el papel que deben seguir jugando los monasterios: "Son imprescindibles instituciones que se preocupen de transmitir el conocimiento y la espiritualidad para una nueva cultura de la vida que interaccione verdad, belleza y bondad”. En ese sentido, “faltan hombres y mujeres que quieran traspasar la herencia que han recibido, de experiencia de fe y de contenidos donde se encuentren los principios y fundamentos que transmitir".
 
“Lo que puede vencer al relativismo”, concluyó Restán, “no es una propuesta de cambio moral, sino el encuentro con la verdad hecha carne”, Jesucristo.

Por eso “la JMJ es un gran camino para descubrir los deseos que hay en el corazón e intentar conseguir colmar y calmarlos como proyecto de vida”.