Los orígenes del templo-cripta se remontan a una ermita erigida en tiempo visigótico, dedicada a la Virgen con el título de Santa María de la Vega, nombre que correspondía a la zona, llamada aún hoy, «de la Vega». Y al conquistar Madrid el mundo musulmán, concretamente los sarracenos, la ermita se convierte en mezquita y así durante 370 años, tiempo que, como bien sabemos, duró la invasión musulmana.

El año 1085, el Rey Alfonso VI, conquista Madrid y entonces la mezquita vuelve a ser templo cristiano, llegando a llamarse con el tiempo Santa María de la Almudena. Advocación que tiene su origen en el acontecimiento del encuentro de la primitiva imagen en el lugar de la muralla llamado «almudaina» y del cual se deriva Almudena, todo ello debido a la fervorosa y tan emotiva procesión de rogativas que decidió realizar el mismo Rey Alfonso VI con la anuencia y presencia del arzobispo de Toledo y de otros altos personajes, del clero y del pueblo sumido en el más profundo fervor y desde entonces, el pueblo madrileño ha centrado su devoción en la Santísima Virgen, principalmente con la advocación de Almudena y en el templo al que antes nos hemos referido.
Y, por supuesto la nobleza y la misma realeza manifestaron siempre su devoción a la Almudena expresada de modo especial por los mismos Reyes Católicos, Carlos V, Felipe II y tan frecuentemente por Felipe IV y su esposa Doña Isabel de Borbón, manifestando siempre su ilusión de que el templo, no obstante su pequeño edificio, pudiera ser catedral, obviamente previa erección del Papa como iglesia diocesana y ya independiente de la sede toledana.

Llegamos así al año 1868, cuando el Ayuntamiento de Madrid, decide derribar aquel templo de Santa María alegando motivos urbanísticos y concretamente la unión de las calles Mayor y Bailén.

Pero entonces reaccionan los madrileños y más concretamente los que integraban la Real Esclavitud influyendo en la Casa Real y más en particular en la Reina Doña María de las Mercedes, primera esposa del Rey Don Alfonso XII, para conseguir un solar donde levantar un nuevo templo. Solar que se consiguió cediendo la Casa Real una parte considerable del Jardín de Palacio. Se promueve entonces el correspondiente concurso para la edificación del templo que gana D. Francisco de Cubas y González Montes, Marqués de Cubas (año 1880). Y concretamente el 4 de abril de 1883 se coloca la primera piedra en presencia de S. M. el Rey Don Alfonso XII y del entonces cardenal de Toledo D. Ignacio Moreno y también de otras altas autoridades de la Nación. Pero, apenas dos años después, esto es, en 1885, el Papa León XIII accede por fin a los deseos de los madrileños y decide erigir diócesis a Madrid con su Provincia, independiente ya de Toledo, lo cual, obviamente dio lugar a pensar en un templo-catedral.

El referido Marqués de Cubas renueva y enriquece su proyecto que consistiría en un grandioso templo de estilo gótico afrancesado lo que motivó que el mismo arquitecto concibiera y se realizara la maravillosa cripta que actualmente tenemos, con tales características estructurales que a la vez facilitara el sostenimiento del referido templo-catedral. Ello explica la grandiosidad y la belleza de la cripta, con sus 5 naves, 496 columnas, culminadas con capiteles preciosos y todos diferentes y con sus 20 capillas, llamando aún más la atención la 50 columnas monolíticas de la nave central.

Merecen también especial referencia la belleza de las incomparables vidrieras, obra del insigne artista Momengean. Y la novedad actual de la cripta es la siguiente:

En el año 1911 se terminó la obra de construcción y ornamentación de entonces y, consecuentemente, este año se cumple el primer centenario, lo cual significa que estamos celebrando una serie de actos como se informa en el programa que hemos realizado y que se está distribuyendo.

El acto más importante fue la solemne eucaristía del pasado 1 de junio, día en que se celebraron los 100 años de la Dedicación y que a las 20 horas presidió el Señor Cardenal Don Antonio María Rouco y sus obispos Auxiliares, con asistencia del cabildo de la catedral y otros sacerdotes en conexión con el mismo templo y, por supuesto de una elevada presencia de pueblo madrileño.

Otra gran novedad de la cripta y de nuestra Iglesia de Madrid es que también en este día se celebra el centenario de la primera Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, acontecimiento que se realizó en el mismo templo-cripta recién inaugurado, el día 7 de Junio de 1911, ante la imagen del Sagrado Corazón que a partir de ahora presidirá, junto con la de la Virgen de la Almudena, el altar mayor del templo y también con la imagen de San Isidro Labrador, por ser patronos de nuestro querido Madrid. Obviamente la celebración de tan importante centenario y acontecimiento bien merece que se haya solicitado y haya sido concedido, mediante la intervención del señor cardenal, el don de poder obtener indulgencia plenaria con las condiciones exigidas a lo largo de este Año Jubilar.

Terminada la guerra civil y más concretamente en 1944, el entonces director General de Bellas Artes, D. Juan Contreras, Marqués de Lozoya sugirió, con buen sentido y sensatez, que el edificio de la catedral no podía ser gótico, sino de estilo neoclásico, procurando paridad semejante con el Palacio Real logrando así armonía y unidad de construcción entre las dos grandes obras. Aquella iniciativa del Marqués de Lozoya que fue acogida con ilusión, dio origen a la convocatoria de un Concurso que ganaron los grandes arquitectos, D. Fernando Chueca Goitia y D. Carlos Sidro. Nuevamente por diferentes circunstancias se paralizaron las obras, hasta que a poco de tomar posesión de la diócesis el entonces arzobispo D. Ángel Suquía Goicoechea y a petición persistente de los madrileños, decide reanudar las obras mediante la creación de un patronato.

La catedral de la Almudena que, como bien recordarán nuestros lectores tuvo el alto honor de ser dedicada-consagrada por el inolvidable y ya Beato Juan Pablo II, siendo así la primera catedral, fuera de Roma, consagrada por un Papa. Deseo que el mismo Papa sugirió al entonces Cardenal Don Ángel Suquía en una inolvidable visita «ad limina».

Concretamente en aquella visita realizada a finales del año 1991, el Santo Padre dijo al señor cardenal: «Me ha llegado la noticia de que han reanudado ustedes las obras de un templo que podría ser la futura catedral de Madrid».

A lo que respondió Don Ángel Suquía: «Santo Padre, no podía pensar que estuviera tan bien informado». Y El Santo Padre añadió: «Que buena ocasión para que un Papa Dedique la primera catedral en el mundo fuera de Roma».

Pueden suponer mis lectores la impresión que causó en el señor cardenal y sus acompañantes aquel ofrecimiento del Santo Padre. Algo que llegó a cumplirse, como bien saben nuestros lectores, aquel 15 de Junio de 1993.

 
Antonio Astillero es el Deán de la Catedral de la Almudena