Lo que le sucedió al detective Arthur Brand la noche del pasado viernes bien podría ser un digno guión de Steven Spielberg. De hecho, es conocido por especialistas y por los protagonistas del mercado negro como "el Indiana Jones del mundo del arte". Su última hazaña lo justifica, pues ha recuperado uno de los objetos sagrados más valorados no solo por los católicos, sino por todo aficionado al arte y la cultura.

Se trata del relicario conocido como la "Preciosa Sangre de Cristo". Robado en Francia el pasado 2 de junio, se dice que podría contener o haber contenido gotas de la Sangre de Jesucristo, recogidas por José de Arimatea de las heridas de Cristo en la Cruz.

Eran las 22:30 del viernes cuando Brand escuchó el timbre de su puerta. Al salir, no había nadie, excepto una caja de cartón que contenía el relicario con forma de iglesia. Antes de ser robado, había sido custodiado durante un milenio en la abadía de Fecamp, en el norte de Francia.

A lo largo de su carrera, Brand se ha ganado fama y notoriedad por sus impresionantes hallazgos de obras robadas como las estatuas conocidas como Los caballos de Hitler, una pintura de Picasso o un anillo que perteneció a Oscar Wilde.

Estos descubrimientos le han hecho ser uno de los detectives de arte más famosos del mundo. Sin embargo, el hallazgo de Brand, católico de 52 años, ha superado todo lo previsible incluso para él.

"Como católico que soy, esto es lo más cercano que se puede estar a Jesús y el Santo Grial", aseguró. "Fue una experiencia religiosa", declaró a la agencia AFP.

"Fue un shock enorme que robaran esta famosa pieza, esta pieza legendaria", declaró Brand en su casa, donde guardó el relicario. Este no fue el único objeto que apareció esa noche. También había varios platos litúrgicos de cobre, imágenes de santos y un cáliz decorado, que también fueron robados de la abadía en junio.

Actualmente, el relicario está custodiado por las autoridades holandesas y los expertos realizan multitud de estudios. Tras la investigación, nuestras conclusiones y la reliquia serán entregadas a la policía francesa", explicó a la misma agencia Dennis Janus, portavoz de la policía nacional holandesa.

A la espera de resultados, si bien no se pueden establecer conclusiones definitivas sobre la autenticidad de la reliquia, la opinión de Brand no ofrece dudas: "No tengo duda de que es la verdadera. Los objetos religiosos son casi imposible de falsificar", aseguró.

 

Entre mensajes anóimos y "maldiciones" 

Brand contó que su participación en el caso comenzó poco después del robo, cuando recibió un mensaje de una persona anónima que aseguró tener en su posesión los bienes robados.

"Esta persona me escribía de parte de otra, en cuya casa estaba guardada la reliquia", dijo Brand. "Tener en su casa la máxima reliquia, la sangre de Cristo, robada, eso es una maldición", aseguró.

"Cuando se percataron de lo que era, que no se podía vender, sabían que tenían que deshacerse de ella", explicó. Brand mostró a AFP un mensaje en holandés en el cual la persona le pedía recibir lo robado porque era demasiado riesgoso devolverlo ella misma a la abadía. Le avisaron que el objeto sería llevado a su casa, sin fecha ni horario.

"Virtualmente fui un prisionero en mi propia casa durante una semana. No podía salir", contó entre risas. Los objetos finalmente aparecieron, entregados anónimamente. Consideró que se lo llevaron a él porque "sería muy peligroso involucrar a la policía". Brand declaro: "Estas personas conocen mi reputación. Lo más importante es devolver esto a la iglesia. Esperamos que permanezca allí otros mil años".