El estudio se realizó sobre 74.534 mujeres, y ofrece resultados contundentes: "La asistencia a un servicio religioso semanal más de una vez por semana está asociado con una tasa de mortalidad un 33% inferior para todas las causas de muerte, por comparación con mujeres que nunca asistieron a servicios religiosos". El trabajo, titulado Association of Religious Service Attendance With Mortality Among Women [Asociación de la asistencia a servicios religiosos con la mortalida en mujeres], publicado por JAMA Internal Medicine, es obra de un grupo de científicos de la Harvard Chan School of Public Health. Así lo cuenta Laura Daniele en ABC:

Asistir a misa es bueno para la salud. Así lo demuestra un estudio publicado este lunes en la edición on line de la revista JAMA Internal Medicine. Según la investigación realizada por un grupo de científicos del Harvard Chan School of Public Health, aquellas personas que asisten más de una vez a la semana a los oficios religiosos tienen un 33% menos riesgo de morir por alguna enfermedad que aquellas que no hacen.

Es más, las personas que acuden a la Iglesia una vez a la semana tienen un 27% menos riesgo de morir por una enfermedad cardiovascular y un 21% menos de fallecer a consecuencia de un cáncer.

La práctica religiosa está muy extendida en Estados Unidos. Cerca del 40% de la población admite asistir a los servicios religiosos al menos una vez a la semana, pero los efectos de la espiritualidad sobre la salud no estaban claros. Ante la falta de una evidencia científica, este grupo de investigadores utilizaron los datos estadísticos de 74.534 mujeres, que participaron entre 1992 y 2012 en un informe sobre la Salud de los Enfermeras.

A lo largo de 16 años, las enfermeras respondieron cada dos años cuestionarios sobre su dieta, estilo de vida y estado de salud, y cada cuatro años sobre su asistencia a los servicios religiosos. De las 74.534 mujeres analizadas, 14.158 admitieron asistir a misa más de una vez a la semana, 30.401, lo hacían una vez por semana y las 17.872 restantes no asistían nunca. La mayoría de los participantes del estudio eran católicas o protestantes.

Aquellas mujeres que asistían regularmente a los oficios religiosos tenían menos síntomas de depresión y sufrían menos ataques de ansiedad. Además las enfermeras que asistían a misa más de una vez a la semana tenían un 33% menos riesgo de morir comparado con el resto de las mujeres que no asistían nunca a los oficios religiosos. Las mujeres que lo hacían semanalmente, el riesgo caía al 26%, mientras que llegaba al 13% en el caso de las que iban a la Iglesia menos de una vez a la semana.

En concreto, aquellas que iban a misa más de una vez a la semana tenían un 27% menos riesgo de morir por una enfermedad cardiovascular y un 21% menos en caso de cáncer comparado con el resto de las pacientes.

«Nuestros resultados sugieren que puede haber algo importante detrás de la religión y la espiritualidad. Los beneficios de asistir a los servicios religiosos parecen estar relacionados con un mayor apoyo social, menos consumo de tabaco y un menor riesgo de sufrir depresión, ya que estas personas tienen una perspectiva más optimista y esperanza de la vida», afirma Tyler J. VanderWeele, profesor de Epidemiología en la Harvard Chan School of Public Health y coautor del estudio.

Los autores destacan, sin embargo, los límites de la generalización de sus resultados, ya que la muestra del estudio solo incluía a personas de raza blanca, del mismo nivel socioeconómico y todas eran enfermeras, un colectivo especialmente sensible al cuidado de la salud.

No es la primera vez que un estudio aborda la influencia de religión en la salud de las personas. Pero la mayoría han sido criticados por sus limitaciones, ya que solo las personas sanas pueden asistir a los servicios religiosos. Este estudio abordó estas críticas mediante el uso de una metodología rigurosa, una muestra de población más grande y mediciones repetidas en el tiempo tanto de la asistencia a misa como de su salud.