Gerhard Ludwig Müller, el cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es un hombre que tiene por encargo conservar el depósito de la doctrina y hacerla inteligible. En una época en que muchos intentan hacer decir al Papa cosas que no dice, Müller pide aplicar algo de sentido común e insiste en que él sí entiende al Papa Francisco.


“He pasado muchos veranos en Perú, y en otros países hispanos, conozco la mentalidad en América Latina y puedo entender bien la visión del Papa Francisco”, explicó este martes, en un español suficiente, durante una rueda de prensa en la Universidad Francisco de Vitoria, para presentar su libro-entrevista “Informe sobre la esperanza” (BAC). 

[Más sobre este libro aquí, explicado por Carlos Granados, que entrevistó al cardenal]. 


El teólogo alemán respondió las preguntas de los periodistas en español y sin consultar notas.

“No inventemos contradicciones entre los Papas recientes”, repitió en varias ocasiones. “Cada uno tiene su estilo. El Papa Francisco explica que él no viene de la experiencia académica, aunque sepa teología. Para entender al Papa Francisco hay que estudiar los ejercicios de San Ignacio, eso ayuda a entender sus puntos de referencia al pensar. También San Ignacio tenía una teología profunda, pero no al estilo de las academias de entonces. La teología existe para que cada cristiano piense su fe. San Bernardo, San Francisco y otros grandes autores de la vida espiritual, aunque no se expresaban a la manera académica, nos hacen pensar en cosas importantes, como Cristo Niño, por ejemplo… nos hacen entrar en temas profundos sin ser catedráticos. Pues bien, el Papa Francisco tiene una teología que viene de la vida espiritual”.


El cardenal alemán cree que los últimos papados se complementan.

“Juan Pablo II venía de un país comunista, con una visión amplia de los totalitarismos. Benedicto XVI es un gran científico, culto, filósofo que conoce bien los Padres de la Iglesia. Ahora tenemos la suerte de contar con una nueva visión, de América Latina. Cuando Francisco nos habla de periferias, nos amplía la visión. También en Europa tenemos periferias: el secularismo, la secularizacion agresiva en la Unión Europea que no recuerda los fundamentos cristianos de nuestra cultura… El Papa Francisco tiene una visión para renovar también Europa… y, por cierto, le dan el Premio Carlomagno… cada Papa es para nosotros un regalo que nos da Cristo”.

Su conclusión: “No construyamos falsas contradicciones [entre Papas] que hacen daño a la Iglesia; debemos marchar juntos, cada uno con su carisma, y así llevar “adelante” la Iglesia, como dice el Papa Francisco”.


El cardenal Müller también se refirió a la doctrina católica sobre la indisolubilidad matrimonial, que es dogmática, dijo, y no una mera disposición eclesiástica.

Vivir en gracia de Dios en una situación objetiva de pecado no es posible. El derecho eclesiástico se puede cambiar, pero el derecho divino no, la Iglesia no tiene potestad para ello. El fundamento dogmático del sacramento es la Palabra de Dios realizada en Jesucristo. El matrimonio entre cristianos bautizados es un sacramento, la Iglesia no puede cambiar esto. Tampoco puede cambiar la indisolubilidad. Es un requisito, igual que para bautizar a alguien es un requisito que crea en Jesucristo, no puedes bautizar a alguien que no cree. En el matrimonio, la Iglesia no puede aceptar un segundo esposo, hay indisolubilidad hasta la muerte. Puede haber separaciones legítimas, pero casarse civilmente con otro va contra la voluntad de Dios. Ahora bien, es verdad que hay que ver la fragilidad de los hombres, que la pastoral debe tenerlo en cuenta, con diálogo personal...”.


Improvisando una respuesta sobre la necesidad de un acompañamiento personal, el teólogo propuso la confesión como una forma de acompañamiento personalizado.

“Bonhoeffer, que era un teólogo protestante, dijo: “nosotros hemos perdido la dimensión personal de la pastoral, tenemos solo un sermón”. Pero los católicos tenemos, por ejemplo, el sacramento de la penitencia, que no está solo para los pecados graves, también está para los pecados veniales, para corregir la propia vida en diálogo… Para mí eso es importante. Es importante conocer el caso personal”.

Después insistió en que “no se puede vivir de modo uxorio [esponsal, matrimonial] con un segundo cónyuge, es una contradicción objetiva. No es que lo digan reglas variables de la Iglesia, sino que son reglas de derecho divino. El Papa ha dicho: ‘yo no quiero hacer una re-interpretacion de la doctrina de Trento, o de otros concilios’. Él no quiere hacer una interpretación excatedra porque todos los elementos del matrimonio ya están dogmatizados…”

A modo de ejemplo expuso algunos datos sobre el debate con los ortodoxos acerca del matrimonio, ya que las Iglesias ortodoxas a partir de cierta época admitieron una segunda unión no matrimonial aunque tolerada como si lo fuese…

“Antes del Concilio de Florencia [siglo XV] había un debate con los ortodoxos; después Benedicto XIV [1740 – 1758] dijo que los ortodoxos que quieran estar en comunión con la fe católica no pueden tolerar un matrimonio de segundo grado. Aún hoy los ortodoxos no reconocen el divorcio, solo toleran una segunda unión… Pero la máxima autoridad católica siempre ha sido que esta práctica no se puede aceptar”.

Después examinó la posibilidad teórica de que algunos casos concretos de pecado no puedan ser imputables ante Dios. “Santo Tomas dice en la Suma Teológica que hay pecados mortales que para Dios, en su Juicio final, pueden ser menos imputables. Pero la Iglesia en el mundo ha de administrar los sacramentos y medios de salvación. Antes de comulgar hay que recibir la absolución, la reconciliación, el sacramento de la Penitencia. Ni este Papa ni otro Papa ni un concilio ecuménico pueden cambiar esta doctrina de los sacramentos”, sentenció.


Francisco con el cardenal Müller

En cuanto a la pastoral para acompañar a divorciados que viven en una segunda unión, especificó: “Las pastorales para integrar a estas personas han de contar con que el fin puede ser solo que se separen del esposo ilegitimo; o que, en algunos casos vivan juntos pero no more uxorio [no al modo esponsal]. Esto nadie lo puede cambiar”.


Un periodista le planteó si hay una dicotomía entre quienes ven la Iglesia como el Cuerpo de Cristo, algo santísimo, y quienes la ven, como Francisco, como un “hospital de campaña”, donde hay heridos y gente en tratamiento, y bastantes cosas feas como heridas, sangre…

Pero el teólogo vaticano consideró que “no podemos equiparar las imágenes bíblicas que expresan la esencia y sustancia de la Iglesia –Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu, etc…- con esas imágenes pedagógicas que pueden usar el Papa y otros predicadores”.


Después, lamentó que “hay quien se sirve del buen Papa para decir: “él apoya nuestras ideas”.

Y tomó el ejemplo del teólogo disidente Hans Kung, quien ahora asegura que el Papa Francisco piensa reformular el concepto de infalibilidad papal y darle la razón a él.

Müller, que como alemán conoce a Kung y su obra desde hace décadas, dijo: “Hans Kung siempre ha predicado la insurrección contra el Papado. La infalibilidad es esencial en la eclesiología católica. Jesús dijo a Pedro: “El Padre del Cielo te lo ha revelado”. Es la fuerza del Espíritu Santo lo que dio a Pedro su confesión fundamental. Hoy podemos debatir como ejercer este u otro ministerio eclesial. Pero lo que Hans Kung no puede decir ahora es “me siento apoyado en mis críticas”, porque su eclesiología no encaja en la católica. Él no cree en la divinidad de Cristo. Él no cree en la Trinidad. No cree en la unión hipostática de Jesús, que para él es solo un ejemplo, como dijo Harnack, solo una helenización del cristianismo… En cambio, nosotros sí lo creemos y decimos en el Credo que Dios es uno y trino, que se hizo hombre, se hizo carne. Kung no puede justificarse ahora en lo que dice el Papa”.

Por eso, retomó el cardenal su tema principal, el mismo Papa Francisco nos explica que él tiene su propio estilo personal de expresarse, que su misión es de pastor, de hablar con la gente de manera sencilla… el mismo Francisco, dijo Müller, remite a Benedicto XVI cuando alguien pide una explicación clara de un tema complejo de doctrina.

Y concluyó insistiendo: “No inventemos contradicciones entre los Papas, eso daña a la Iglesia”.



Más sobre el pensamiento del cardenal Müller acerca de la sociedad, la familia y la Iglesia en su libro entrevista en la BAC Informe sobre la esperanza .