¿Qué hacer al descubrir que uno de nuestros hijos siente atracción por el mismo sexo? Casi todos los padres se han hecho está pregunta alguna vez, y algunos la han vivido en la práctica.

Ese descubrimiento puede ser directo, porque él o ella lo explican, o indirecto, cuando las circunstancias desvelan una realidad que hasta entonces los padres ignoraban o sólo sospechaban.

¿Cómo comportarse llegado el caso, sobre todo si la prática de la homosexualidad choca con las convicciones morales de los padres o incluso con las del propio chico o chica? ¿Cómo enfocar las decisiones concretas que a partir de ese momento marcan la vida en el hogar?

¿Hay que ser rigurosos o afectivos, mostrar interés en conocer a la eventual pareja del o la joven o prohibirle la entrada en casa, hacer abstracción de la voluntad de Dios tal como padres e hijos la entienden o concederle un papel a la oración en la nueva dinámica de las relaciones familiares?

Richard Cohen abarca todas estas cuestiones prácticas en su último libro, Hijos gay, padres heterosexuales. Un plan familiar (LibrosLibres), que sigue a sus obras anteriores Comprender y sanar la homosexualidad y Abriendo las puertas del armario.



Y todas las respuestas que ofrece obedecen a un mismo principio raíz: tener presente que los hijos desean más que nada en este mundo el cariño y la aceptación de sus padres, cualesquiera sean las circunstancias.

Y comprender luego que, hasta llegar a ese momento de la revelación, voluntaria o forzosa, el viaje que han realizado ha sido largo, solitario y doloroso, jalonado de afrentas y desprecios, vergüenzas y culpas que a su edad no saben procesar y doblan su sufrimiento.

No se nace gay, y se puede cambiar
La posición de Richard Cohen es conocida: no existe ningún consenso científico sobre los orígenes de la atracción por el mismo sexo (no se nace gay, sostiene), ni hay ninguna evidencia de que esos sentimientos, si no son deseados, sean irrevocables. Y el hecho, constatado por su propia vida (fue homosexual buena parte de ella, aunque ahora está casado y tiene tres hijos) y por la de cientos de personas que han acudido a su consejo, es que quienes no están a gusto con dicha atracción pueden cambiarla.

Si en trabajos anteriores Cohen planteó su método pensando en la persona individual, en Hijos gay, padres heterosexuales el abordaje es familiar. Lo cual casa perfectamente con la idea del autor de que la atracción por el mismo sexo y los sentimientos homosexuales nacen de heridas y carencias en el periodo temprano del desarrollo psicosexual, esto es, en el momento de máxima dependencia paterna. Incluso si esas llagas afectivas tienen lugar en el colegio (Richard Cohen es un duro crítico de la homofobia y de las situaciones de acoso y menosprecio entre iguales, pues las ha padecido), son los padres los llamados a ser el principal refugio y lugar de apoyo para su hijo.

Un viaje de amor e integración
Así que si el viaje hasta el momento en que el hijo o la  hija descubren en casa sus sentimientos más íntimos ha sido duro, Cohen propone un viaje distinto, reverso del anterior: esta vez no estarán solos, sino en compañía de los suyos; y la comprensión y el amor sustituirán a cualquier humillación previa.

Al final, el cambio, como lo demuestra su propia vida, es posible, y la atracción no deseada por el mismo sexo desaparece. El resultado buscado, en todo caso, es un mejor conocimiento entre los miembros del hogar. Tanto, que Cohen recomienda su método para cualquier otro problema de comunicación entre padres e hijos.

Y, como prueba, su propio hijo cuenta en el libro las difíciles circunstancias que vivió con su padre, y ambos expresan con sinceridad cómo lo resolvieron: no se trataba de homosexualidad, pero las disfunciones familiares habían sido las mismas que, según Cohen, dan lugar a la atracción por el mismo sexo.

El camino que Cohen plantea en Hijos gay, padres heterosexuales consta de doce pasos agrupados en tres sanaciones: personal, relacional y comunitaria. Una sanación (healing, en inglés) que no tiene nada que ver con una "curación" de enfermedad alguna (Cohen, a pesar de las campañas de difamación contra sus obras, nunca leídas, sostiene que la atracción por el mismo sexo NO es una enfermedad), sino con la reconstrucción de vínculos maltrechos o rotos.

Pues aunque Cohen sostiene que los padres, si rechazan moralmente los actos homosexuales, deben mantener esa convicción con firmeza, también les da un consejo que no tiene que ver con las convicciones, sino con los afectos, y con ese consejo cierra el libro: "Acéptale y ámale tal como es en este momento. Hazlo lo mejor que puedas y Dios hará el resto".

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Título: Hijos gay, padres heterosexuales Ocio Hispano
Autor: Richard Cohen  
Editorial: LibrosLibres  
Páginas: 238 páginas  
Precio 18,00 €