Josh es un joven estudiante cristiano (lleva sobre el pecho una cruz bien visible) que se apunta a las clases de filosofía que imparte el profesor Radisson. Se trata de un ateo intolerante, y despótico como maestro, que utiliza su posición de superioridad para exigir a sus alumnos que suscriban una afirmación muy especial si quieren aprobar la asignatura: Dios ha muerto.

Los compañeros de Josh se muestran dispuestos -crean en Dios o no- con tal de pasar de curso. Pero el protagonista de God´s not dead [Dios no ha muerto] -pues así se llama, significativamente, la película- se niega a firmar: "Soy cristiano", proclama con convicción ante Radisson.

La soberbia del filósofo ateo se ve así confrontada con la firmeza del discípulo que -piensa él- debería ver, oír y callar y no rebelarse. Radisson, viéndose incapaz de doblegar la fe del muchacho, le plantea un desafío: debatir públicamente con él sobre Dios ante el resto de la clase. Si pierde... no pasará la asignatura.

Josh acepta, y se plantea entonces un auténtico duelo de inteligencias, que se revelará como -también- un duelo de corazones y de heridas. Porque, al final, tras la negación de Dios lo que hay casi siempre es un odio a Dios por algo que, a nuestros ojos humanos, no debería haber sucedido.

Cine cristiano de calidad: ola imparable
God´s not dead se estrena el 21 de marzo en Estados Unidos y viene a unirse a una cada vez más amplia lista de obras de cine cristiano de calidad: de La Pasión de Mel Gibson (ya un clásico) a la inminente Hijo de Dios, de A prueba de fuego [Fireproof] a La fuerza del honor [Corageous], de October Baby a Bella, de la también inminente Gimme Shelter [Dame refugio] a Cristiada [For greater glory]. De inspiración católica unas o evangélica otras, todas se traducen en guiones que resulten básicamente aceptables para cristianos de cualquier confesión, de forma que el éxito de taquilla refuerce el potencial de un género que cada vez seduce a más productores: cuando no por los principios, sí por la probada rentabilidad de la religión cuando es adecuadamente tratada por el Séptimo Arte.

Basada filosóficamente en la obra del mismo nombre de Rice BroocksDios no ha muerto cuenta en la dirección con un prometedor Harold Cronk, premio al mejor director en el Festival Internacional de Beverly Hills 2006. Para el profesor escogió al maduro Kevin Sorbo, muy conocido en la televisión norteamericana por sus papeles en las series Hércules (a mediados de los 90) y Andrómeda (a principios de siglo) y con participación en diversas series ya míticas como Cheers o Xena. En la piel del joven Josh se introduce Shane Harper, actor, cantante y bailarín de 21 años conocido sobre todo de la serie Buena suerte, Charlie, donde interpreta al antiguo novio de Teddy, la hija mayor de los Duncan.

La película es una iniciativa (quizá la más ambiciosa hasta ahora) de Pure Flix Entertainment, una productora cristiana que desde 2007 trabaja en el cine y la televisión "para transformar el espíritu humano a través de un entretenimiento basado en valores".

Razones para creer
En el caso de este film, se dan todos los ingredientes para conseguirlo, pues ya el libro original aborda temas nucleares como el diseño inteligente, el evolucionismo, el problema del mal, las fuentes de la moralidad, historicidad de Jesús y de su Resurrección o su condición de Hijo de Dios, que es la esencia de afirmación de Josh como cristiano y lo que de verdad irrita a Radisson.

Algunos blogueros católicos temen encontrar en Dios no ha muerto la típica contraposición protestante entre la razón y la fe. Quizá previendo esa crítica, el citado Rice Broocks la respalda porque "aporta razones para creer y confianza para tomar partido por Cristo en una sociedad secular", y según el presidente de la American Family Association, Tim Wildmon, "refleja cómo los cristianos y los grupos cristianos sufren una grave discriminación en la mayor parte de las universidades actuales".

Como guiños a la música y a la televisión, en la promoción de Dios no ha muerto participan el grupo de rock cristiano Newsboys (con una canción que lleva el mismo nombre) y dos miembros de la celebérrima Dinastía Duck, uno de cuyos miembros fue recientemente expulsado del reality show por oponerse al modo de vida gay.