Son feministas, negros, gays, musulmanes y representan a la nueva generación de superhéroes promovida por los editores estadounidenses de novelas gráficas, con Marvel a la cabeza. Una propaganda progresista que divide cada vez más a los fans y a los artistas, como cuenta Amaury Brelet en Valeurs actuelles:

Cuando los superhéroes salen en defensa de la diversidad

¿Acabará siendo Spiderman un "blancucho débil"? Basta verle en el éxito de taquilla Vengadores: Endgame, débil, con la nariz ensangrentada y ayudado por el Capitán Marvel y otras nueve superheroínas, en medio de la batalla final. A falta de satisfacer a los puristas, la inverosímil escena épica ha inflamado a la prensa femenina. "Un momento Girl Power", afirman extasiados en Glamour, mientras que Grazia declara que es "toda una declaración de intenciones". Una de "las mejores películas de esta primavera", aclamó Elle.

En la batalla final de Vengadores: Endgame hay héroes llegados de muchas películas... y una escena forzada y militante en la que aparecen sólo heroínas femeninas

Salido en marzo, este último episodio de la saga es el mayor éxito de superventas a nivel mundial, con 2800 millones de dólares de ingresos. Un éxito que anuncia la próxima llegada al cine de Kamala Khan, alías Miss Marvel, una adolescente palestina y musulmana dotada de superpoderes. Todo un lanzamiento. Un perfume de discriminación positiva que enoja a algunos fans y dibujantes de cómics, hartos de la intrusión de personajes inclusivos entre sus superhéroes favoritos.

Olvídense de los héroes clásicos rubios, viriles y patriotas y dejen paso a los nuevos héroes mestizos, progresistas y cosmopolitas. Ahora Thor es una mujer, Capitán América es negro, Iron Man es... una joven negra, Hulk es asiático y Iceberg es gay. "Los cómics siempre han sido políticos", reconoce a Valeurs Actuelles el dibujante Ethan Van Sciver, que ha trabajado en Batman, Flash y Green Lantern.

"Es difícil definir una lucha entre el bien y el mal sin tomar partido social o político. Sin embargo, recientemente, los creadores de cómics se permiten utilizar a personajes tradicionales auténticos para defender sus ideas políticas personales. Los cómics han pasado del comentario sutil sobre la política y la actualidad a ser una propaganda evidente y partidista que insulta a la mitad del público. No hay mucho que se pueda hacer en la política editorial para frenar esta tendencia de los escritores y artistas de extrema izquierda de esta industria".

Ethan Van Sciver, dibujante de Batman y Green Lantern (en DC, la competencia de Marvel) denuncia la "propaganda partidista y evidente que insulta a la mitad del público"

Peor, la estrategia es deliberada. "Nuestro objetivo es asombrar a nuestros lectores, desafiarlos, hacerles salir de su zona de confort, divertirlos", ha explicado Axel Alonso, antiguo redactor jefe de Marvel, para quien "escribir cómics era un hobby de tipos blancos".

En estos últimos años, los grandes editores de Marvel y DC Comics (que no han respondido a nuestra invitación a responder a algunas preguntas) han rivalizado en ingenio para revolucionar este universo, nacido en los albores de la Segunda Guerra Mundial. En su edad de oro, las novelas gráficas, a menudo obra de inmigrantes judíos y progresistas, denunciaban el fascismo y la injusticia social. Pero el movimiento de los derechos civiles, la revolución sexual y ahora lo políticamente correcto han ampliado el campo de intervención de sus sucesores militantes.

Primer ejemplar de Capitán América, publicado en marzo de 1941; el malo era Hitler (aunque EEUU no entró en la guerra hasta diciembre, con el ataque de Pearl Harbor)

Ayer, el Capitán América glorificaba su país y golpeaba a Hitler. Hoy su enemigo nazi, Cráneo Rojo, condena la llegada masiva de migrantes a Europa, ¡cuando no es este superhéroe patriótico el que se convierte en un agente nazi! Trump, los blancos, los conservadores... todos ellos son condenados. Lleno de cinismo, un comic book glorifica a los estudiantes de secundaria imponiendo la corrección política y agrediendo a los profesores y camaradas que tienen opiniones divergentes.

"Los personajes y las historias progresistas o vinculadas a minorías en los cómics no son algo nuevo. Pero el cambio emotivo -'Si no te gusta esta nueva heroína negra significa que eres racista/sexista'-, esto sí es nuevo", nos explica Richard C. Meyer, dibujante y animador de la influyente cadena de YouTube Diversity & Comics. "En la industria de los cómics, si eres considerado un conservador o republicano, o se sospecha que lo eres, equivale a ser un Judas".

Richard C. Meyer, veterano de Irak y Afganistán, y muy crítico
con el uso de los cómics para adoctrinar en ideología progresista

Algunos artistas y guionistas, un poco demasiado iconoclastas, también han sido arrinconados, es decir, puestos en una lista negra en un microcosmos cada vez más precario, donde los salarios disminuyen y los empleos son cada vez más escasos. En el origen del Comicsgate, el movimiento de resistencia que sacudió el ambiente hace dos años y causó una campaña mutua de amenazas, injurias y acoso en las redes sociales, Richard C. Meyer ha sufrido, aún más si cabe, los rayos de la corrección política.

Si no se transmite la ideología progresista, se corre el riesgo de convertirse en objetivo

Intimidado, boicoteado y tachado de "supremacista blanco", Meyer intentó publicar su novela gráfica Jawbreakers, Lost Souls con un editor independiente tras haber reunido 400.000 dólares gracias a la página web de micromecenazgo Indiegogo. Pero una llamada telefónica amenazadora de un antiguo guionista de Marvel a su editor convenció a este último para que rompiera el contrato. Entonces, Richard C. Meyer y sus fans consiguieron, a pesar de todo, aumentar en 120.000 dólares la suma para denunciar al censor imprudente.

Intentaron bloquear el cómic de Jawbreakers ("una mezcla entre
Los Vengadores y Los Mercenarios") porque su autor criticaba la censura progresista

"Con el Comicsgate ha nacido una rebelión dentro de la industria", se felicita su colega y aliado Ethan Van Sciver. "Los clientes que pagan interaccionan directamente con los artistas, ignorando así la interferencia de las fuerzas de la industria culpables de silenciarnos". También este ex dibujante de Marvel y DC Comics ha sido "perseguido" por ser "un ferviente republicano", consiguiendo reunir 870.000 dólares para financiar su álbum Cyberfrog, Bloodhoney. ¡Todo un récord!

¿Cómo explicar, entonces, la insistencia dogmática de los editores? "Sobre todo es el miedo. No promover constantemente la ideología progresista, es convertirte tú o tu empresa en un objetivo de los agitadores de extrema izquierda", afirma Richard C. Meyer. "Los 'guerreros de la justicia social' está motivados únicamente por su ideología rígida y su deseo de control. No es una cuestión de dinero. Si fuera el caso, sería obsoleto", afirma Ethan Van Sciver.

Salvo excepciones, el cambio de línea editorial no ha tenido efecto sobre la audiencia, en declive desde hace varios decenios. "Lo que hemos comprendido es que la gente ya no quiere más diversidad", ha incluso llegado a afirmar David Gabriel, vice-presidente del departamento de ventas y marketing de Marvel, antes de dar marcha atrás. "Es lo que hemos constatado en las ventas. Todo personaje surgido de la diversidad, nuevo, femenino, que no era parte del corazón de Marvel, ha sido ignorado por el público... Tenemos muchas ideas nuevas y excitantes, pero ninguna ha funcionado realmente".

Está claro, Hollywood no sería nada sin su hipocresía legendaria. En marzo, Walt Disney Studios, la empresa matriz de Marvel Studios, anunciaba la vuelta con todos los honores del director de las dos primeras películas de Los guardianes de la galaxia, James Gunn, despedido ochos meses antes por la exhumación de antiguas "chanzas" sobre violaciones y pedofilia publicadas en las redes sociales, a pesar del apoyo unánime de su casting. No contento con realizar el tercer episodio de la saga, Gunn también escribirá y dirigirá Suicide Squad 2 para la competidora Warner.

Cuando la diversión está amenazada por la corrección política

Antes de ceder a la moda de los personajes inclusivos, Marvel recordaba en un contrato de licencia confidencial, firmado con Sony en 2011, los "rasgos de carácter obligatorios" de Peter Parker/Spiderman en el cine: "Masculino", "blanco" y "heterosexual". Pero en el mismo momento, en otro cómic, el hombre araña se convertía en ... ¡Miles Morales, negro y latino!
Todo un símbolo, ese año se disolvía la Comics Code Authority, creada en 1954 por presión del Congreso para regular la producción y luchar contra la delincuencia juvenil.

"Un nuevo código, menos explícito pero mucho más poderoso, ha sustituido al antiguo: un código de corrección política y relativismo moral", se lamenta Chuck Dixon, antiguo dibujante para Marvel y DC Comics, que ha trabajado en los personajes de Batman, Conan y The Punisher (El Castigador). "Si estás en desacuerdo con la mayor parte de los editores de izquierdas, te callas".

Una lección que ha hecho suya el más reaccionario de todos. Después de la publicación, diez años después de los atentados del 11 de septiembre, de Terror santo, un cómic "de propaganda" en el que The Fixer "combate contra Al-Qaeda", Frank Miller ha bajado el tono. Tachado de islamófobo, el creador "libertario" de Sin City, 300, Daredevil Dark Knight Returns prefiere, desde entonces, pedir disculpas y mofarse de "los valores familiares blancos y heterosexuales" y disertar sobre... el pene de Superman.

"La corrección política es un peligro cada vez mayor para los cómics", afirma alarmado Ethan Van Sciver. "Significa falta de ventas, falta de interés, falta de diversión. La industria debe despertarse, si no es demasiado tarde".

Mientras tanto, Marvel sigue su marcha antirracista, incluso en el cine, más popular y lucrativo. Tras el éxito de Black Panther, el editor ya ha anunciado un superhéroe gay y ¡busca una actriz transgénero! "Todos nuevos, todos diferentes", reza el eslogan. El papa progresista de los cómics fue el único que criticó la transformación de su héroe Spiderman, sin temer el descrédito. "En origen lo hicimos blanco. No veo razón alguna para cambiar este hecho", se atrevió a decir Stan Lee, para quien "el sectarismo y el racismo son los flujos sociales más mortales del mundo actual". Fallecido en noviembre del año pasado, el creador de X-Men deja tras él su "malo más abyecto", Modaak, un calco de... Donald Trump.

(Traducido por del francés por Elena Faccia Serrano)

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