El cineasta Ridley Scott sigue empecinado en llevar a cabo su proyecto de emitir una serie de televisión muy crítica con la Iglesia, The Vatican, un thriller político que utilizará el recurso fácil de atacar a la Iglesia católica, en esta ocasión enredándose en las tramas y subtramas de intereses que supuestamente rodean al Vaticano.

Para ello, el primer paso de Scott ha sido conseguir la aprobación del canal Showtime para emitir un episodio piloto que servirá de referencia, si consigue la suficiente audiencia, para emitir una serie en la que el Papa, como líder de la Iglesia, estará en el punto de mira.

El director de películas tan taquilleras como Blade Runner, Thelma y Louise, Gladiator, Hannibal, la reciente Prometheus y la saga Alien, ha preferido en esta ocasión poner su talento al servicio de un laicismo beligerante cinematográfico que provocará, sin duda, malestar en el seno de los católicos.

De hecho, cabe recordar que el canal Showtime ya recibió quejas formales por parte de la Iglesia por la subjetiva y manipulada serie televisiva The Borgias, en la que Jeremy Irons interpretaba a Roderic de Borja, que posteriormente se convirtió en el Papa Alexandre VI.

Por su parte, el guionista de The Vatican, Paul Attanasio, es conocido también por ser el productor ejecutivo de la serie de televisión House, una de las pocas series americanas explícitamente no creyente.

Entre las frases pronunciadas en la serie por el excéntrico doctor House, en referencia a Dios o la Religión, se podían oír cosas como éstas: "si hablas con Dios eres religioso, si Dios habla contigo, eres sicótico"; "tranquilo, un par de avemarías, un poco de aclicovir, y a cepillarte feligresas otra vez"; "la religiosidad se parece tanto a la locura que no las distinguimos"; "la religión es un síntoma de creencia irracional y esperanza infundada."

Por otra parte, hay que recordar que Attanasio escribió hace prácticamente cinco años el guión de The Vatican, cuando estaba ejerciendo de productor ejecutivo de House, serie que creó junto a David Shore, y trabajaba en paralelo con el proyecto sobre el Vaticano que, hasta ahora, no ha encontrado manera de salir a la luz.

Tanto es así que Attanasio, cuando acabó el guión, no encontró un canal que estuviera interesado en llevarlo a cabo. A pesar de su prestigio como guionista, descubrió que las puertas se cerraban en cuanto leían el contenido del episodio piloto. Tuvo que ser el propio Ridley Scott, a través de su productora Scott Free, quien diera el impulso final al proyecto.