Ya se ha presentado a la prensa, y en pre-estreno, El Misterio del Padre Pío, un documental emocionante de 90 minutos que explora la vida de San Pío de Pietrelcina y plantea un hilo conductor: ¿era de verdad el fraile, que murió hace 50 años, un santo que hacía asombrosos milagros? ¿O era más bien un histérico o falsario como aseguraban los dictámenes del Santo Oficio y muchos clérigos reputados?

El documental tiene muchos datos que ofrecer y lo hace a un ritmo ágil, ayudado por la magnífica música de Javier de la Cruz.

Vídeo del making of de El Misterio del Padre Pío, 2 minutos 40s

No hay narrador, el filme deja hablar a una nube ingente de testigos y ofrece fotogramas de documentación oficial y palabras resaltadas. Tiene estructura de investigación. El autor, el periodista experto en biografías José María Zavala, conocedor en profundidad del personaje y su contexto, va alternando tres tipos de escenas:

- testimonios sobre la vida cotidiana y la psicología del santo
- datos sobre la investigación, sus acusadores, las tramas que le envolvían
- testimonios, abundantes, de lo sobrenatural

Las escenas y declaraciones se van colocando sobre la mesa y el espectador se va haciendo su composición. Es un permanente contraste entre lo cotidiano y sencillo y lo sobrenatural inexplicable, entre la alegría agradecida de los devotos y vecinos y el encono hostil de los adversarios eclesiásticos.

José María Zavala, director del documental, en el preestreno en Madrid
con Matteo Colella, que tenía 7 años cuando en el 2000 se curó milagrosamente por intercesión del P. Pío; su milagro fue el que permitió canonizarlo en 2002 (aquí, en Facebook, álbum de fotos del pre-estreno)

Una y otra vez, las escenas nos recuerdan que Giovanni Rotondo, el perdido monasterio en las montañas, tan apartado y aislado, enlazaba a través del Padre Pío con la historia del siglo XX: con el auge del fascismo, con la guerra de Argelia, con la reconstrucción tras la guerra, con la emigración y la pobreza rural... todo eso entraba en el convento con las peticiones de los devotos y peregrinos, con las cartas que pedían oración. Aparecen grabaciones de personalidades de la vida pública italiana como el político Andreotti ("su única cátedra fue el confesionario") o el cineasta Zeffirelli. Todo el mundo tenía algo que contar de él.

La mayor canonización de la historia

La película se inicia con escenas de la canonización de San Pío de Pietrelcina: fue en 2002, en el siglo XXI. Presidía la ceremonia el Papa San Juan Pablo II. Y fue la más multitudinaria de la historia. No es un tema menor, pues, no es una mera curiosidad italiana.

¿Por qué entonces tantas autoridades eclesiales fueron tan hostiles al fraile durante años? "Falsos místicos", "el mayor fraude", decía la prensa del siglo XX. El documental no esconde las oposiciones. Por ejemplo, la del padre Gemelli, prestigioso médico y sacerdote. Había sido un socialista ateo pero se convirtió y como hombre de ciencia y fe era amigo del papa Pío XI. Él dijo de los estigmas del padre Pío que eran un "fenómeno histérico". De hecho, el fraile murió sin que el Santo Oficio reconociera la supernaturalidad de los eventos que rodeaban su vida. Sufrió épocas en las que se le prohibió recibir visitas, mantener correspondencia...

Testimonios de personalidad y sobrenaturalidad

Estos datos se alternan con los testimonios. Vemos, por ejemplo, a Joey Lomangino, norteamericano de visita en Italia, muy poco religioso, que con 33 años se confesó con el Padre Pío en 1965. No se atrevía a explicar sus pecados, pero el fraile, en un inexplicable perfecto inglés, empezó a detallarle él mismo los lugares y situaciones en las que pecó. "¿Recuerdas aquella chica en aquel sitio, Joey?, ¿y aquella otra ocasión?" Joey, asombrado, lloraba mientras le llenaba una sensación de paz interior. "Joey, ¿te arrepientes?" Joey cambió de vida y se convertiría más adelante en un divulgador de las apariciones y mensajes de la Virgen.

Muchos testigos hablan de la personalidad del santo. ¿Era un histérico, un loco, un estafador? "Me confesé muchas veces con él y era un poco estricto porque sólo te daba la absolución si te veía verdaderamente arrepentido", explican varios penitentes suyos. "Era severo con el pecado pero era tierno y dulce con los que se arrepentían", detalla el cardenal Burke en conversación telefónica.

Estigmas, análisis en blanco y negro

El tema de los estigmas se trata con cierto detenimiento. Se evitan las imágenes sanguinolentas y se recurre en esto al blanco y negro, a esculturas de Cristos barrocos de pies atravesados que estremecen el espíritu, no las tripas. El blanco y negro espiritualiza este capítulo. Sí se muestran en color las reliquias de sus mitones y prendas manchadas de sangre.

"En realidad, Gemelli hizo un informe sobre los estigmas sin haberlos examinado, porque el Padre Pío no se los dejo ver", nos explican. El médico y sacerdote estaba presionado por muchos personajes de la Curia. El documental busca salvar la buena voluntad de los críticos.

Pero no evita señalar lo incomprensible. El padre Pío, nos recuerda una doctora, estuvo cincuenta años llevando las llagas de la Pasión, caminando sobre heridas, y perdiendo sangre, sin que se le infectasen, sin desangrarse. Inexplicable. Solo desaparecieron gradualmente en los meses previos a su muerte.

Un franciscano jovial, que bromeaba

Y todo eso hay que conjugarlo con la realidad de que el fraile era, en su vida cotidiana, un franciscano jovial, al que le gustaba pasear y hacer bromas. "Si cae una botella por este balcón y da en la cabeza al hermano Fulano, ¡pobre botella!", se reía, según cuenta un monje. Tenía carácter alegre y le gustaba el teatro de aficionados que se organizaba a veces en el convento.

Y sin embargo, ahí irrumpía lo sobrenatural, una y otra vez. Nos cuenta su testimonio en primera persona Anna María Gemma Di Giorgi, una siciliana que desde que nació carece de pupilas y no debería poder ver. Pero en 1947, cuando tenía 7 años, su abuela la llevó a San Giovanni Rotondo. Ya en el viaje de ida empezó a ver, el Padre Pío la confesó y oró por ella y los médicos constataron después que efectivamente, y sin explicación científica, ella ve.

Gemma di Giorgi ha contado varias veces su caso, como en este programa de la televisión pública italiana

Para dar contexto, otro santo difamado: San Luis Orione

Es complicado poder entender la enconada campaña de desprestigio que sufrió el santo. En entornos eclesiásticos le defendieron pocos. Para entenderlo mejor, para enmarcarlo, el documental nos explica el caso de un defensor suyo: San Luis Orione (1872–1940), fundador de las sacramentinas ciegas.

San Luis Orione, que también sufrió calumnias orquestadas, defendió al Padre Pío cuando pocos lo hacían

También contra Orione había habido bulos acusándole de relaciones con mujeres. Incluso se le diagnosticó sífilis. Después, un barbero en su lecho de muerte confesó ante varios testigos que él le había causado una herida aplicándole pus sifilítica para contagiarle, por encargo de unos enemigos.

En el documental vemos cantar al famoso Benjamino Gigli, un converso en el confesionario del santo. El Padre Pío siempre le pedía que cantara su canción "Mamma". Cuando la madre del fraile murió, él lloraba, y si alguien le pedía que mostrara más entereza, respondía: "Mi madre ha muerto, es mi madre, tengo que desahogarme y por eso lloro".

Después, saltamos al testimonio del sacerdote Jean Derobert, milagrosamente vivo pese a que fue fusilado cuando era un joven laico sanitario en la guerra de Argelia (su testimonio detallado, que se aportó en el proceso de canonización, puede leerse en ReL aquí). Así, vamos alternando lo sobrenatural, lo cotidiano, la investigación...

Problemas de dinero y una curia hostil

A partir de 1956 se añade una nueva realidad: el padre Pío y sus devotos han logrado una reto de la caridad, levantar un hospital enorme en medio de las montañas. Ayudó un norteamericano recién convertido que asignaba fondos de reconstrucción del Plan Marshall. Después habrá líos de dinero. Y los amigos y curiales del nuevo Papa desde 1958 a 1963, San Juan XXIII, eran detractores declarados del fraile.

A partir de 1961 los enemigos del padre Pío colocaron micrófonos para espiarle en su celda, en el confesionario y en la hospedería del hospital donde atendía visitas. La prensa italiana lo aireó en 1963.

El obispo Gagliardi lo acusaba de tener relaciones sexuales con mujeres "aunque luego se supo que quien había tenido de verdad una amante era Gagliardi", explica uno de los expertos en el documental. En los años después de morir el padre Pío, casi todos sus críticos más hostiles se fueron arrepintiendo de sus ataques. El mismo Gagliardi, una vez retirado, mantuvo correspondencia en sus últimos años.

Un final emocionante

El documental recoge finalmente imágenes emocionantes de la muerte del padre Pío y después de su "triunfo", expresado en la devoción del pueblo agradecido que lo acompaña en su exhumación, en la veneración de sus restos. Aporta un final lleno de emoción a un documental que ha estado lleno de datos, historias y testimonios.

Se trata, en fin, de un trabajo periodístico de absoluta profesionalidad y buen ritmo, que sin duda tendrá un gran recorrido en el futuro en canales documentales, que puede gustar al público no religioso por el interés del caso que analiza y por su respeto al espectador, al centrarse en datos y testimonios, sin narrador. La experiencia en cine, en la pantalla grande, que puede disfrutarse a partir del 23 de noviembre (vea aquí la lista de cines) es emocionante por la fuerza de la música y los testimonios.

Este filme será, probablemente, una de las mayores herramientas de divulgación no solo de la figura del santo, sino de la libertad de Dios para entrar en la vida de los hombres, para sorprendernos, casi con insolencia, y para sacarnos de nuestro ensimismamiento.