En los subterráneos de la basílica de San Carlos se encuentra el “Vicolo del Grottino 3b” reformado espacialmente como clubes especiales para jóvenes. Las puertas se abrieron de par en par el pasado jueves y los turistas fueron recibidos por el poderosos sonido de la música rock.

El club de moda JP2 es una iniciativa de la pastoral juvenil católica de Roma. Este espacio abierto se creó en sintonia con el espíritu de Juan Pablo II, que apreciaba la cultura juvenil, su música, el ritual informal y la amistad como un terreno donde cultivar a los Apóstoles del futuro. El elegante Grotto tiene un ambiente agradable y en esta ocasión los organizadores del JP2 club consiguieron invitar a la cantante y misionera irlandesa, Maeve Heaney.

Ellos contaron con Maeve Heaney y su banda para presentar en el escenario: “Música en directo, Maeve Heaney y la oración a larga distancia en concierto”, como se anuncia en Internet en www.gpdue.it

Los jóvenes que sirven cerveza, zumos y paninis romanos lo hacen con profesionalidad y son todos voluntarios. Generosamente, están dispuestos a realizar este servicio después de sus clases o trabajos.

La gente normalmente permanece en este lugar hasta la de la madrugada. De forma discreta se han colocado en la entrada, algunos personas, pegatinas y panfletos. También se colocan muchas sillas en todo el grotto. Pronto más de 180 personas acudirán allí para escuchar un concierto el sábado por la tarde, explicó el personal a ZENIT. Sin embargo, ¡ellos querrían realizar “más publicidad” de este evento!.

Durante esa tarde, Maeve Heaney cantó sus canciones poniendo en ellas todo su ser. Allí la música y las letras, las canciones que ella había elegido despertaron el deseo de más, la sed de la vida y del amor, por Dios. El público se conmovió profundamente. Algunos cantaban y bailaban, celebraban y a la vez estaban de duelo, y la música fluía y hacía vibrar las poderosas paredes de las basílicas hasta los cimientos, paredes que abrazan y sostienen el grotto de la JP2.

Para Maeve Heaney, que ha tomado parte en varias Jornadas Mundiales de la Juventud, -en la realizada en Colonia dio un concierto- esa tarde fue una forma de llevar a cabo su misión.

Maeve Heaney, doctora en Teología, ha trabajado durante muchos años en el hecho fascinante de como la música puede ser un puente hacia Dios. “Es un puente que recibe a todos los que están lejos de la Iglesia”, explicó a ZENIT. Ciertamente la música es algo que toca a la persona en todo su ser. “Si tu mente bloquea y reprime una experiencia vívida, la música puede alcanzar los sentimientos y llegar a lo más profundo”, dijo con una sonrisa.

¿Qué significa esto?, le preguntamos, pero después de horas de un programa totalmente cargado, Maeve sencillamente hace referencia a la publicación de su primer libro “La música como práctica teológica”. Trata de la cuestión de “las dimensiones de la música contemporánea como medios para llegar a la fe”. Con esta publicación de su tesis doctoral, que fue aceptada por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, Maeve Heaney quiere dar nuevos impulsos a la pastoral de evangelización a través de la música. “Dios quiere conquistar cada corazón y es capaz de ello -también a través de la música”, explicó Maeve.

Esta es su convicción, este es el sentido de su viaje con la música, y por lo que enseña teología. “La música alcanza y penetra directamente en el corazón del hombre; se parece al amor de Dios que sencillamente quiere tocar la vida de las personas directamente".