A mediados de mes, la coach Elena Lorenzo, con una amplia trayectoria de acompañamiento a personas que experimentan atracción por el mismo sexo, lanzó un curso online que recoge su experiencia. Camino a la Heterosexualidad incluye 28 vídeos junto con material de texto complementario. El curso aborda la homosexualidad, sus causas y el proceso de Coaching de Identidad, dirigido a personas con sentimientos homosexuales no deseados y a las personas que por razón de su profesión, cercanía personal o misión espiritual sienten necesidad de formación para responder a las necesidades que les plantean.

Parte importante de las personas que siguen el curso son sacerdotes, ya sea porque ellos mismos sienten atracción por el mismo sexo, ya sea porque son conscientes de la necesidad de conocer mejor esta cuestión para su labor como confesores y directores espirituales.

Uno de estos sacerdotes, al concluir el curso, dirigió a Elena Lorenzo un mensaje de agradecimiento al que ha tenido acceso ReL. Lo reproducimos por su interés como expresión de que muchos pastores en la Iglesia consideran importante una formación complementaria para la explicación doctrinal y aplicación moral de los puntos 2357 a 2359 del Catecismo de la Iglesia Católica.

Mensaje a Elena Lorenzo de un sacerdote que ha hecho el curso

Buenas noches, estimada Elena.

Ha sido un verdadero gusto el haber completado el curso online de Camino hacia la Heterosexualidad, en el que he reforzado muchas de las ideas que tengo acerca de la homosexualidad en toda su complejidad. 

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He decidido comunicarme contigo primero para agradecerte la oportunidad de poder realizar este curso que es de gran ayuda para los acompañantes espirituales que, antes que sacerdotes, somos seres humanos con historias, heridas, miedos, complejos... que en muchas ocasiones no nos hacen mirar el tema desde la esperanza. 

En segundo lugar, la necesidad de comunicarte la inquietud de que en la Iglesia debemos dar muchísimos pasos para abordar este tema sin miedo y con valentía, no sólo para hacer frente al adoctrinamiento atroz de la ideología LGTBI, sino para mirar con mayor misericordia y compasión a tantísimos hermanos, hombres y mujeres, que padecen en silencio y con temor la AMS [Atracción por el Mismo Sexo]. Creo cada vez con mayor firmeza en la necesidad que tenemos de formarnos en esta área, pero además, la necesidad de liberarnos de tantos prejuicios que no están ayudando a acompañar a la gente, sobre todo a los creyentes que quieren vivir con autenticidad su vida cristiana. Es un gran reto -y delicado reto- el de sacar a la luz la esperanza de la reversibilidad de la AMS, y el apoyo decidido de las comunidades cristianas a las personas que la sufren. Como confesor, me toca tan de cerca escuchar que es más frecuente de lo que pensamos, independientemente del sexo, del estado de vida (civil y eclesiástico). 

El testimonio de Lucía en su lucha contra las dependencias en su vida sexual.

Especialmente, creo con mucho interés en el acompañamiento delicado y compasivo hacia los consagrados, sacerdotes y religiosos, que en el profundo silencio y en soledad viven la AMS, con el añadido de la acusación permanente ante la expectativa de vidas "intachables", a veces injustamente asociadas a auténticos trastornos y pecados como el abuso a menores.

Desde la gran complejidad que nos podría resultar el abordar el tema, creo oportuno que sepamos también discriminar lo que es una AMS que se enmarca dentro de motivaciones conscientes de auténtica vocación a la vida consagrada o al ministerio ordenado. No todos los sacerdotes o religiosas que viven AMS son consagrados o decidieron serlo para huir de la realidad, ni para buscar compensación en el ambiente "homoerótico", pues han hecho muchos de ellos una opción acertada de su vocación aún viviendo este problema como adicional. Es complejo pero, desde mi punto de vista, no sólo fascinante sino muy necesario el apoyar el acompañamiento serio y delicado a los miembros de la Iglesia que viven vocaciones o ministerios consagrados, sumándose además la experiencia del celibato, que vivimos a veces de modo poco integrado y sin profunda paz. 

Por último, quisiera compartir también que este proceso formativo/informativo me ha ayudado a hacer un camino de introspección en mi propia historia de vida, a comprender más mi proceso integral, mi emocionalidad, mis reacciones ante ciertas situaciones. Creo que procesos como estos deben ofrecerse con más frecuencia y naturalidad dentro del ámbito eclesial, sin el temor de que el hablarlo nos comprometa o nos haga sentir condenados. La realidad de hoy nos exige mirarnos con misericordia, y creer en que el cambio favorable es posible. 
 
Gracias de nuevo por la oportunidad. 

Saludos, con profundo respeto y admiración, .....

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