Se habrán percatado Vds. de que soy entusiasta de las encuestas, y ello a pesar de que casi siempre hay que coger con pinzas sus resultados, de que su interpretación es siempre muy difícil, y de que muchas veces, hay tantas claves en lo que se calla o porqué se dice, que en lo que se dice en sí mismo.
 
            Traigo hoy a estas páginas la que acaba de publicar el Centro de investigaciones sociológicas, el CIS, llamada Estudio 2829 de enero-marzo de 2010, conocido como Barómetro autonómico que, en su capítulo catalán (la encuesta se realiza en todas las regiones españolas), arroja algunos resultados muy interesantes.
 
            Me fijo particularmente en dos preguntas. La primera es la que hace la número 9, formulada en estos términos: “¿Podría decirme cual es a su juicio el principal problema que existe actualmente en Cataluña?” El encuestado podía optar por tres entre una amplia gama de respuestas preconcebidas. Pues bien, he aquí las más veces elegidas:
 
                                           El paro: 70,1%
                                           Los problemas de índole económica: 39,4%
                                           La inmigración: 27,2%
                                           La clase política, los políticos: 16,7%
                                           La vivienda: 11,3%
                                           La inseguridad ciudadana 10,6%.
 
            Frente a estos problemas, observen la atención que a los catalanes merecen los que les voy a citar a continuación:
 
                                        La reforma de los estatutos de autonomía: 2,2%
                                        La falta de autodeterminación: 1,4%
                                        El anticatalanismo: 0,4%
 
            La segunda es la que hace la número 21, formulada en estos términos: “¿Y hasta qué punto diría Vd. que se siente orgulloso de ser español?”. Pues bien, he aquí la respuesta:
 
                                                    Muy orgulloso: 32,9%
                                                    Bastante orgulloso: 32,8%
                                                    Poco orgulloso 18,1%
                                                    Nada orgulloso: 11,3%
                                                    No sabe, no contesta: 5%
 
            Prorrateemos ahora los epígrafes “no sabe, no contesta”, y el resultado es el que sigue:
 
                                                    Muy orgulloso: 34,6%
                                                    Bastante orgulloso: 34,5%
                                                    Poco orgulloso: 19,0%
                                                    Nada orgulloso: 11,9%
 
            En resumen, muy o bastante orgulloso de ser español, 69,1% de los catalanes, más de dos de cada tres. Poco o nada orgullosos, 30,9%, ni uno de cada tres. Y todo esto en una situación como la actual que no puede ser más propicia al fenómeno nacionalista, con un acaparamiento de la atención mediática que difícilmente podrá volver a repetirse.
 
            Siempre he sostenido que lo que está ocurriendo en Cataluña es un proceso sociológico de lo más interesante, en el que una exigua minoría, muy tenaz por cierto, -en eso aventajan a la gran mayoría silenciosa a la que han impuesto su voluntad-, se ha convertido en único portavoz del pueblo catalán, mientras el resto de la sociedad, por alguna razón que debería estudiarse, aunque no está particularmente interesada en el mismo, calla, otorga y deja que esa minoría se presente como su representante.
 
            De ahí quizás conceptos tales como la “dignidad de Cataluña” que valió un editorial común de once periódicos, siendo así que el Estatuto catalán que el mismo pretendía defender, apenas había recabado el respaldo de un 36% del censo total de los catalanes. Un porcentaje excesivamente alejado del 89% de diputados que votaron favorablemente el Estatuto en el Parlamento catalán -algo que no habla bien del proceso de representatividad en Cataluña-, y estrechamente relacionado, en cambio, con el 30,9% de catalanes que dice estar poco o nada orgulloso de ser español. Eso sí, frente al 69,1% que dice estar bastante o muy orgulloso de serlo. Debería darnos que pensar.